A MEDIA LUZ LOS DOS

Tras casi una década de relaciones tóxicas, Sofía había decidido liberar su corazón. La sobreprotección en sus relaciones le hacía sentirse débil e inútil.

Su último amor. Ojos verdes, pelo negro azabache, cuyos rizos enredaba entre sus dedos mientras le recorría el cuello con besos húmedos. Cada uno tenía su propio espacio. Pero esa parcela individual, en el caso del bello Alberto, era colectiva y compartida con otras mujeres.

El viaje programado con él, no lo iba a desaprovechar. Guadalupe, el pequeño archipiélago de las Antillas en el mar del Caribe.

ꟷ¡Mamá!, ¿Qué me has metido? Voy a un simposio de física nuclear. ꟷLa madre entraba en la habitación cargada con más ropa.

ꟷTonterías, Josito.

ꟷPero, ¿este bañador de palmeritas?

ꟷLo compré, no me digas que no es bonito. Además a las chicas les gustará. ꟷJosé resopló, su madre estaba intentando emparejarle desde que lo dejó con Isabelaꟷ. Hijo mío, qué ya vas a cumplir los treinta.

ꟷMamá, no es un viaje de placer…

ꟷEl amor está en el aire, como dice la canción y en el Caribe aún más.

«Último aviso para los señores pasajeros del vuelo Ryanair 6399 destino México, embarquen urgentemente por la puerta número trece».

José, mirando a todas partes en busca de la puerta trece no reparó en la chica que venía corriendo y trastabilló con un café en la mano.

ꟷ¡Ay! ꟷEl café se derramó sobre la camisa.

ꟷMil perdones, lo siento.

ꟷ¿Mil perdones?, señorita no se puede ir avasallando a la gente, además está ardiendo…

ꟷSerá insolente. Ha sido usted quien iba despistado. Habrase visto. ꟷSofía alzó la cabeza, se dio la vuelta y fue hacia la puerta de embarque murmurando improperios.

Cuando José llegó al asiento, Sofía estaba sentada junto a la ventanilla. Lo miró y se giró a observar la pista de aterrizaje.

ꟷSi no le importa, creo que su asiento no es ese ꟷtartamudeó.

ꟷ¿Perdona?, este es mi asiento.

ꟷMe temo que no. ꟷSofía comprobó su pasaje y con gesto arrogante se cambió. José al pasar dio un traspié y le pisó.

ꟷ ¡Ay!, será torpe, ¿Qué pasa, la revancha del café?

ꟷ¡Por Dios, es usted insoportable!

ꟷClaro, claro, también tengo yo la culpa, ¿no?

José llegó a la recepción del hotel Langley Fort Royal, se quedó petrificado y tragó saliva antes de enfrentarse a la visión que tenía ante sus ojos.

ꟷNo puede ser…

ꟷLe digo que mi habitación era con balcón.

ꟷSeñorita, está equivocada. Miré su reserva. La única que queda es la veintitrés y está reservada. Si me deja que atienda al señor. ¿Su nombre?

«El imbécil de mi ex. Yo me encargo de todo, nena. Se puede ser más….»

ꟷJosé Martínez González.

ꟷAquí tiene, habitación veintitrés.

ꟷ¿Usted otra vez? ꟷSofía se fue indignada hacía el ascensor. Últimamente cualquier imprevisto le afectaba y por pequeño que fuera, el mundo se le venía abajo. Él se dio cuenta.

ꟷPor favor, señorita, no se lo tome así. A mí no me importa, coja usted la veintitrés.

Ella con lágrimas en los ojos se dio la vuelta y le dio un abrazo. El roce de su piel y el aroma a Cacharel le indujo a una reacción física que endureció cierta parte del cuerpo.

ꟷ¡Serás cerdo!

Él se puso colorado, ella le apartó, cogió las llaves y los dos entraron en el ascensor. Ella, más calmada al salir del ascensor dijo:

ꟷLo siento, me altero con facilidad. Gracias por el cambio.

ꟷPerdón estoy avergonzado…

ꟷ¿Quedamos para cenar? ꟷTrago saliva, se preguntaba por qué había dicho eso.

ꟷMe encantaría.

Tras un espléndido atardecer y un sempiterno clima caluroso, rodeados de un exuberante paisaje tropical, cenaron en la terraza a media luz de unas velas aromáticas. Ella se explayó contando todos sus sueños y también inseguridades. Era con el primer hombre que estaba y que no alardeaba de sus éxitos. Le escuchaba y le animaba a que siguiera hablando.

ꟷCreo que debería irme a dormir, mañana…. ꟷElla puso cara de decepciónꟷ. Bueno podemos pedir una última copa.

ꟷMejor, tienes derecho a disfrutar de mi balcón, ¿subimos? ꟷLa miró sorprendidoꟷ. «Otra vez, no sabes callarte, el plan era disfrutar sin hombres.»

ꟷHum…, vale.

De nuevo a media luz. Ella apartó el mechón de pelo que le caía a él sobre la frente, miró sus labios y cerró los ojos, a la espera de….

ꟷCreo que debería irme ꟷtartajeó.

Cuando abrió los ojos, él ya estaba en la puerta.

No volvieron a coincidir en la corta estancia, hasta sentarse de nuevo juntos en el asiento del avión.

ꟷSabes…, desde la noche en tu balcón no he podido dejar de pensar en ti.

ꟷYo tampoco.

Ella le quitó las gafas y le besó.

«Por qué no voy a intentarlo otra vez…»

«Mamá, el amor está en el aire…»

Recommend0 recommendationsPublished in CONCURSOS

Artículos relacionados

Respuestas

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  1. Ay, cómo me gustan esas relaciones de amor-odio, qué vidilla le dan al tema. Pues yo también esperaba un lío tropical, fíjate. Menos mal que al final hay lío aéreo. Y es que claro, el amor está en el aire, jajajajaja.

      1. Ah, bueno, vale, que es de los de despacito y con buena letra, jajajaja. Está bien, tampoco es mal método. Seguramente a la larga le irá mejor. El chico quería estar seguro.

  2. Buenísimo, Javier! Me ha encantado como empiezan odiándose y luego se enamoran. Cuando has puesto que no volvieron a coincidir en la isla, ya pensaba que terminaba mal. Menos mal que acaban juntos en el avión. Una historia muy bonita.

  3. Que bueno Javier. Me lo he pasado genial con el diálogo jajaja. Me pasa como a todas las chicas esperaba lio isleño, pero has sido más original y ha sido lio aéreo. Felicidades esta genial.

  4. Te saliste de lo previsible. Buena inspiración. Cuando surge el amor nunca se sabe lo que puede pasar… Muy bueno Javi!!