ALMAS

El amanecer trajo el canto de los cuervos, aquellas hogueras aun  humeaban, el viento esparcía aromas a carne incinerada, una injusticia más en aquella época de la inquisición. El tribunal mando a la hoguera injustamente a una pareja de esposos, dedicados al cultivo de uvas;  que irónicamente vendían al  lujurioso inquisidor; que quiso saciar  sus instintos abusivos sobre  la mujer  de aquel humilde labriego. Una  bella campesina de ojos profundos. Ella  se defendió como  fiera e  hirió al cardenal  en su parte genital. La noche anterior a sus muertes en la hoguera, hicieron la promesa de buscarse en la eternidad.

“Las almas que se aman, el tiempo les da otra oportunidad, para reencontrarse”

Nuria, era  una  pescadora aguerrida, tosca, y amante del mar, su vida giraba en   torno a una  mujer escuálida, de canas grises y ojos nublados, ella la crió.  Por otro lado su alma estaba seca. Sus conocidos murmuraban acerca de ella, pero nadie aseguraba nada, ni Nuria entendía lo que pasaba en su interior.

Por el contrario Romina,  una chica extrovertida, de mente liberada, se sentía vacía,  algo  le hacía falta.  Romina  desde pequeña sufría pesadillas, se miraba envuelta en llamas, se despertaba gritando desesperada.

Nuria en  sueños besaba y acariciaba  apasionadamente los cabellos de una mujer, allí se amaban, pero una hoguera voraz  se interponía. Se levantaba desanimada, se miraba al espejo, una lucha interna carcomía su alma.

Llegaron las vacaciones, Romina decidió ir al mar. Una noche Nuria soñó con el mar trasparente,  sentía la arena sobre su piel, de repente, aparecía aquella chica de mirada profunda, amaneció sonriente. Se sobaba su cara y pensaba: casarme con un hombre, tener hijos… eso no resonaba con ella, sentía que para  ser feliz no  necesitaba  eso. Taciturna corrió hacia la playa.

Romina, observaba  las nubes que se dejaban llevar por el viento, se  sentía perdida. Unos sollozos  interrumpieron su meditación. Sus dedos secaron sus tímidas lágrimas, sin querer escucho a Nuria renegando: ¡no  me gusta ser mujer!, ¡ pero deseo amar a una! ¡Maldita suerte, no deseo vivir así!

Romina  se asomó en medio de las rocas, tímidamente dijo: hola… Nuria  se puso en pie, ignorándola. Romina salto y se  puso en frente,  extrañamente su corazón se aceleró, su alma vibraba,  algo le decía mírala, no la dejes ir, Nuria evadía la mirada, estaba ausente, Romina con voz insistente le decía: ¡deseo ayudarte!, ¡solo dame la oportunidad!,  sus ojos lloraban sin permiso, se sentía ahogada.

Nuria repetía: ¡deseo la muerte!… rodaron cristales, Romina sentía la necesidad de ver a Nuria,  le dijo ¡mírame!  ¡Por Dios mírame!, Nuria la abrazo… sintió paz, Romina levanto la  cara de Nuria  con brusquedad, deseaba mirarla.   Al chocar sus ojos, aquellas almas se reconocieron,  sus vidas pasaron en instantes.

No pronunciaban palabras.  lloraron abrazadas  hasta el amanecer. Sobre el medio día  llegaron radiantes donde la abuela, Nuria  beso tiernamente a su dama gris. Nuria y Romina sanaron sus corazones, no importaba que las señalaran, solo ellas sabían el origen de su amor…

 

 

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Laura rueda
Laura rueda
8 days ago

hermoso

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