Amaranta

Estando en el equinoccio de otoño, Amaranta había sido invitada a la iniciación en el enigmático Puig de Alaró.

Esa impresionante montaña llena de energía vislumbraba en la oscura noche.

Estaba asustada y expectante a la vez. No era la primera vez que Malena la invitaba, sabía que ella poseía unos poderes fuera de lo normal y solo si se iniciaba podría desarrollar todo su potencial.  Confiaba en ella, pero le daba miedo todo lo que sería capaz de hacer una vez iniciada.

Caminaba acercándose a la hoguera que a tras luz de entre los árboles lograba atravesar. Ya estaban todas alrededor, solo faltaba ella por incorporarse al grupo.

Danzaban desnudas las brujas para festejar su iniciación y lograr, así, incorporar la energía del universo a su ser.

De pronto se abrió un portal en el espacio-tiempo en el cual comenzaron a ingresar una a una completamente desnudas, sumidas en un trance mientras Malena, la mayor de ellas, las iba purificando.

Entes superiores se veían danzar del otro lado del portal.  Superfluos colores y atrayentes olores a flores, incienso y romero. Todo creaba un ambiente especial y enigmático.

Siguieron todas en un estado de trance total, era algo increíble de entender si no lo estuviera viviendo.

En ese espacio-tiempo intemporal llegó a vivir experiencias insólitas nunca antes experimentadas.

Flotaban en el aire como pájaros, logrando comunicarse sin mover los labios, solo lo hacían con la mirada.

Liberaban energía de distintos colores, se habían trasformado en los mismos entes extraños del interior del portal.

Cuando la noche comenzó a dar paso a la luz del día, todas comenzaron a despertar del trance, ya no eran las mismas, ahora se sentían unidas por un mismo fin, se habían convertido en hermanas y Amaranta era una de ellas.

 

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