BÉSAME MUCHO

Suenan los primeros compases. Tu mano ejerciendo una ligera presión en mi espalda. Tu pecho junto al mío, compartiendo latidos. Nuestras miradas se encuentran. Siento como la música penetra por mi cuerpo, ahora entrelazado con el tuyo. Caminata. Acerco tu cara a la mía, al compás de esas notas. Tu aliento es casi mío. Sensualidad en cada movimiento. Pierna atrás, tu mano ardiente en ella, marcando el paso. Ahora la subo, rozando la tuya en un ángulo perfecto. Me detengo. Me giras, mi cuerpo cae en una carencia perfecta. En ese momento nuestros labios casi se rozan.

Durante esos minutos solo estamos tú y yo; y la música. Ese tango, cómplice y testigo de lo que siento por ti. Sé que solo eres mi pareja de baile. Ocho atrás, mi tacón se desliza por el escenario. De nuevo tu boca y mi boca. Cada roce es una caricia, mi piel se eriza. Siento la melodía. Te siento a ti.

Con mi mano rodeo su cintura de avispa. Su cuerpo se enlaza con  el mío, en una simbiosis perfecta. La miro, atravesando esos ojos negros. Caminata. Cada vez que la música acerca su cara a la mía siento unas enormes ganas de arrancarle un beso. Casi puedo sentir la calidez de su aliento. De cada leve movimiento emana una sensualidad que pocas bailarinas lo logran. Le marco el paso, pierna atrás. Siento que el calor de mi mano quema su piel. Me detengo. La hago girar, la dejo caer. Su larga melena rubia, casi roza el suelo. Es perfecta, sé que solo soy su pareja de baile. La subo a ritmo de la música, mientras que mis labios casi rozan los suyos.

Lo que dura un tango, ese el tiempo que tengo para hacerla mía. Un ocho atrás perfecto, como solo ella sabe hacer. Su boca y mi boca, solo unos  milímetros nos separan.

Siento la melodía. La siento a ella. La separo, paseo con caída. Las últimas notas de esa melodía seductora y embriagadora. Aplausos.

Dos corazones laten acelerados, en una dulce amalgama de sensaciones, la de los artistas y la de los soñadores amantes.

-Has estado maravillosa Ana, sempre es un placer bailar contigo, lo sabes ¿verdad?- le dijo sonriente Carlos en el backstage, mientras que la estrechaba entre sus brazos, reprimiendo las ganas de perderse en aquellos labios carnosos.

-Gracias Carlos, lo he disfrutado muchísimo, nadie me hace la caída atrás mejor que tú-bromeó Ana, intentando controlar los latidos de su corazón.

Mientras se marchaba a su camarote, una sonrisa iluminaba su sudoroso rostro. Hay muchas formas de hacer el amor, sin duda la suya es bailando. 

-¡Ana, Ana!- la voz de Carlos la detuvo. Se volvió, aún con la emoción en el corazón y en la piel.

–  Creo que esta actuación se merece una copa, no tardes mucho, te espero fuera- le susurró Carlos al oído, rozando ligeramente los labios de Ana, mientras se alejaba esbozando una gran sonrisa.

Bailaron.

 

 

 

 

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Respuestas

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  1. Sensualidad pura. Escribes fuego, Puri. Es maravilloso lo que haces sentir cuando te leo. Se me eriza el vello y haces imaginar las escenas descritas. Lo haces de maravilla. Felicidades..

  2. Puri, un relato sensual y divertido también. Me gusta mucho ver las dos caras de la moneda, la versión de ella y de él. A ver dónde termina esa copa, jejeje…

  3. Me han parecido sublimes tus descripciones! De las mejores que he visto. Era muy fácil imaginarse cómo iba sucediéndose cada movimiento. Mi más sincera enhorabuena!