Breaking Peter Goodman

Peter era el perfecto ciudadano, padre y vecino ejemplar. Su existencia destilaba mediocridad hasta que un día visitó al médico por unos dolores de cabeza.

Le realizaron todo tipo de pruebas. Unos días más tarde acudió por los resultados.

—Señor Goodman, tengo malas noticias—sentenció y miró a los ojos a su paciente.

—Dispare, por favor.

—Cáncer terminal con metástasis inoperable. Le quedan unos tres meses.

—Gracias, doctor—se levantó extendiendo la mano para despedirse.

En la calle tragó saliva mirando el cielo. El peso de su vida gris cayó sobre él. Decidió sentir emociones fuertes hasta el final.

Se encaminó a su empresa. Se despidió con agresividad de su jefe, e incluso le insultó. Sintió una corriente que electrificaba su cuerpo y le provocaba un éxtasis singular.

Después se marchó a casa. Preparó una cena especial para su familia. En los postres les informó que se marchaba porque necesitaba un tiempo para él. Abandonó su hogar y fue a un hotel para trazar su plan.

A la mañana siguiente compró un coche deportivo. En el concesionario contactó con unos mafiosos y entabló conversación con ellos. Acordaron comer juntos y hacer negocios. Peter sintió palpitar sus sienes, y la sangre correr por sus venas al aceptar su primera misión.

Durante la tarde ultimaron los detalles; su labor consistía en sabotear el coche de un respetable empresario. Parecería un accidente.

Esa noche acudió al lugar acordado y manipulo los frenos. Su cuerpo se erizaba y el sudor corría por su frente.

Al día siguiente la noticia apareció en los medios. Tras su éxito le encomendaron nuevas tareas.

Su siguiente trabajo fue atropellar a una atractiva mujer que no había saldado sus cuentas con el grupo. Estudió atentamente la fotografía de la mujer y con el coche que le facilitaron se dirigió a una desierta avenida, y allí encontró a la mujer. Cuando ella cruzaba, Peter la embistió y la hizo volar. Huyó para quemar el vehículo en un solar.

Se estaba recuperando del subidón cuando le llamó Mason pidiéndole otro encargo. Peter debería simular un robo y asesinar a una familia.

Esta vez se sintió muy excitado desde que accedió al chalet. Las suplicas de la familia le provocaban más agresividad. Él les devolvía una sonrisa mientras que clavaba el cuchillo deleitándose con la sangre que impregnaba su cuerpo. Llegó el turno de la adolescente, y él descargó su rabia en los incipientes pechos de la chica.

Durante meses vivió realizando fechorías cada vez más siniestras. Se volvió sanguinario e impasible. No se escondía, lo cual provocaba más deleite.

Un día estaba en un solar, torturaba hasta matar a dos empresarios corruptos. Apareció una patrulla de policía. Los policías le ordenaron parar pero él continuo ajeno su labor, clavando el cuchillo en su víctima y degollándola. Los policías dispararon y cuando Peter sintió el impacto de la bala sonrió con malicia cayendo al suelo.

Su familia recibió la noticia perpleja. Jamás sabrían los motivos de Peter.

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