Doble vida

La inspectora estaba concentrada frente a su ordenador, hoy, especialmente, parecía poseída con el caso en el que había estado trabajando toda la semana. Sabía que tenía que coger al asesino como lo había hecho otras veces; se lo debía a las pobres víctimas que se habían cruzado en el camino de ese monstruo.

Esa noche estaba inspirada decidida a finalizar la escena, los últimos momentos se estaban acercando. Estaba a punto de atraparlo y no quería que todo lo que rondaba en su cabeza se volviera a trasformar en su tortura.

Dos años atrás.

Cecilia Santos, Inspectora de la Brigada de Homicidios, una mujer atractiva, de una inteligencia descomunal, que no dejaba de ser admirada por más de uno de sus compañeros y envidiada por otros; había comenzado su tratamiento con la Psicóloga del Departamento.

Hacía meses que no podía dormir debido al caso de la joven del parque de hacía ya dos años, del cual su supuesto asesino estaba en la cárcel. Pero esa semana había aparecido otro cuerpo con las mismas características del asesinato anterior y su vida se había convertido en una locura total.

Pasaba prácticamente todo el día sin descansar, debido a la cantidad de trabajo de la Brigada, y ahora más con este nuevo homicidio. Por las noches después de intentar sobrellevar sus fantasmas con el alcohol, cuando se daba cuenta comenzaba un nuevo día y con el incesante ir y venir de un lado a otro intentando que todo lo que viera no le afectara, cosa que no lograba.

-Cecilia- debe intentar descansar.

-No puedo Doctora. Lo intento, pero no puedo. Me despierto desesperada viendo los rostros de las víctimas y en mi mente se recorre toda su vida como si fuera una película. Eran muy jóvenes. Y ya no puedo volver a dormir, me paso la noche en vela pensando y dándole vueltas a toda la situación.

-Después de todo este tiempo que hemos estado realizado esta terapia, analizando su caso que es tan especial y después de haberlo pensado detenidamente, le recomiendo que cuando se despierte por las noches se levante y escriba todo lo que siente en un papel. Verá que después de un rato recuperará el sueño y podrá descansar.

Unos meses más tarde.

Desde ese momento Cecilia no ha dejado de escribir, esas primeras notas que comenzó a poner sobre la hoja en blanco se convirtieron en unas brillantes historias. Pero gracias a su amigo Lorenzo, un joven atractivo de enormes ojos azules y mirada penetrante, todo cambió.

Hacía meses que no sabía nada de su amiga y había decidido pasar a visitarla para compartir una copa de vino, y charlar con ella porque estaba muy preocupado.

Cuando Cecilia escucho el timbre de la puerta, levantó su mirada del ordenador y se dio cuenta de la hora que era, quedó sorprendida. ¿Quién podía ser a esas horas? Al abrir la puerta, entró su amigo diciendo.

-Si Cecilia no va a Lorenzo, Lorenzo viene a ver a Cecilia.

– ¿Qué haces aquí?

-Saber que es de tu vida. Eso hacen los amigos. ¿No? -Mientras recorría el departamento con su mirada vio sobre el escritorio una copia de algo que no parecía ser un informe de los que estaba acostumbrado a ver en casa de su amiga-.

– ¿Y esto?

– Nada, es mi terapia.

– Lo coge y comienza a leerlo sin parar.

– Esta historia es impresionante, te atrapa desde el principio al fin. Tienes que publicarla.

– ¡Pero tú estás loco! no puedo. ¿O no sabes dónde trabajo? Es imposible, mi profesión es mi vida, esto lo hago por afición y por salud.

– Pues si no lo haces tú, lo haré yo. No es necesario que divulgues tu identidad, hay muchos autores que escriben historias y las publican bajo un pseudónimo.

– No sé, ¿tú crees?

– Sí, ya verás. Yo me encargaré de todo, tú solo dedícate a escribir.

Y así es como comenzó su doble vida. De día era la Inspectora Cecilia Santos y por las noches era Freyra.

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Respuestas

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  1. Enhorabuena Hebe, me ha gustado mucho. La idea de que una inspectora de homicidios escriba novelas bajo pseudónimo es buenísima. ¡Y menudas historias escribiría! Estoy pensando ahora mismo en Carmen Mola, que nadie sabe quién es. Imagínate que resulta ser como la protagonista de tu relato. Es una idea interesante.

    1. Gracias Carmen, después de las brillantes historias que habían escrito pensé en hacer algo distinto.