DONDE TÚ ESTÉS 

Estoy agotada de tanto llorar. No sé si tumbarme un rato y quedarme dormida para olvidarme de todo o seguir revolviendo entre tus pertenencias que me mantienen atada a ti.

No llegaba a imaginarme que tenías tantos enseres, tantos blocs con anotaciones, libretas con esbozos, trozos de servilletas con pequeños versos. No eras muy amante de las nuevas tecnologías. ¿Cómo ibas a serlo si lo tuyo eran los pinceles y los tubos de óleo y acuarelas?

Este cuaderno tiene una de tantas anotaciones tuyas: “Como siempre, ella tan solicita. Sólo he tenido que comentar la necesidad de disponer de un bloc para anotar mis pensamientos y ella ha desaparecido un instante para luego sentarse a mi lado y entregarme esta libreta. ¡Cuanto la quiero!”

¡Maldita sea! Me haces llorar de amor aún sin estar a mi lado, sin poder abrazarte y plantar un gran beso sonoro en tus labios. 

Este no es el motivo de que esté rebuscando entre tus prendas. Ni te imaginas el dolor que tengo en el pecho al percibir tu aroma en todas ellas. En mi cabeza resuenan unas palabras que me dijiste varias veces cuando estabas en tu camino de ida sin regreso, pero que no pudiste terminar “Haz como si el…”

Como si no fuera suficiente tener que lidiar con tu pérdida, resuenan en mi mente tus palabras una y otra vez. ¿Qué querías decirme? “Haz como si el…” ¡¿el qué?!

Deambulo por la casa dejando vagar mi mente para aliviarla de tanto tormento autoinflingido. Unas oscuras ojeras aun enmarcan mis ojos resultado de haber dormido a deshoras y presa de los sobresaltos ante las interrupciones de las enfermeras en el hospital.

Ahora a solas con mi pesar y tu vacío allá donde mire solo pienso en dormir para dejar de existir, para encontrarte en mis sueños.

Me quedé sin ti, y junto con tu partida también perdí la mejor sensación de plenitud que da el amor incondicional, el apoyo de un compañero y amigo cuando se necesita un consejo.

No encontraré entre tus cosas la respuesta a esas palabras inacabadas que aún hoy siguen resonando en mi mente. La hallaré cuando sea capaz de darme cuenta que puedo seguir viviendo sin estar a tu lado, aunque estando llena de ti.

Desempolvando recuerdos en la buhardilla de mis pensamientos vuelves a mí como una ráfaga de viento fresco que me hace sonreír y pensar que quizá todo puede volver a ser posible.

Tener esa chispa de esperanza, de ilusión que te haga creer que todo puede volver a suceder, quizá algún día. 

Te cojo de la mano y la luz de tus ojos me guia. Tu dulce sonrisa me confirma que ya no me soltarás. Crucé la línea entre tu mundo y el mío y nada nos separará. 

Al otro lado, me han perdido los que nunca supieron apreciarme, los que no me dieron el valor y la ayuda que necesita un alma perdida. 

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Respuestas

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    1. Muchas gracias corazón!! Las pérdidas de este tipo son especialmente dolorosas y se graban a fuego. Me halaga que te haya provocado esas sensaciones. Gracias!

  1. Paula un relato conmovedor, una historia preciosa a pesar del dolor. Ese amor de verdad, el amor tan profundo que solo ellos lo entienden. La vida es en ocasiones injusta, pero encontrarlo es un privilegio aunque os lo quiten antes de tiempo. Hay gente que se va de este mundo con 100 años y no sabe de lo que hablas. Maravilloso relato. Yo me he emocionado. Un placer leerte amiga.

    1. Gracias por tus palabras princesa. Tienes toda la razón…
      Deseando leer algún relato nuevo tuyo por aquí. ☻♥