El payaso Larry

Ha llegado el momento. La vergüenza es el legado que dejan todos los abusos, por eso no puedo salir de la oscuridad.

–¡La culpa es tuya!

Tengo que liberarles de todo eso, sino vendrá alguien como tú y les hará daño. No dejaré que sientan la humillación y la congoja, porque su vergüenza asegurará su silencio y el silencio será el suicidio, no lo permitiré.

–¡Que te calles, que no quiero oírte más!

Ya no me da miedo tu voz fuerte y estridente. Eras el tipo con el que no quieres despertarte mientras estas atado al cabecero de la cama, provocando angustia con tu crueldad, en esa maldita habitación sin ventanas con paredes húmedas y oscuras, por ello ahora soy un vagabundo solitario de modales apacibles…

–¿Por qué te lo cuento a ti, si eres a la última persona a la que quiero hablar? Solo haces que avivar los restos ardientes de todas mis pesadillas y ha llegado el momento.

La llama ya es suficientemente poderosa para satisfacer el ansia de aliviar mi universo.

Me siento letal, al borde del frenesí solo de pensarlo. Mi mascara de cordura esta a punto de desaparecer.

–¡Ahhhhh! No hagas ese ruido, no lo soporto. ¡Para de una vez, paraaaa!

Cuanto más frenético estoy más enajenado esta el mundo. Ellos no saben que yo puedo ejercer el poder sobre la realidad que les rodea, pero los únicos que me escuchan son los niños.

–¿Te ríes?…

Todo el mundo se ríe del débil y yo hoy solo seré un payaso tonto y dulce.

Los niños son tan suaves y juguetones…

–Mírame, no me parezco en nada a ti.

Ya todos me conocen como el Payaso Larry. Confían en mi. Seré como cualquier payaso de cumpleaños para niños. Haré malabares, soplaré globos y los convertiré en figuras.

Me aseguraré de que los chicos disfruten y se rían mucho.

¬–¿Qué te parece mi atuendo?

Me vestiré con este traje extraño y colorido, pintaré mi cara de blanco impoluto, marcando manchas de rojo brillante en mis mejillas y remarcaré mis ojos y boca de azul. Mis enorme zapatos me harán más absurdo, ridículo y torpe. Nadie me reconocerá con la peluca y la nariz roja. Nadie sabrá quién soy. Solo verán a el payaso Larry.

–¿Qué has hecho? Has desgarrado el sofá. ¡No te muevas!

Debería conseguir algo de hilo y coserlo, si no se hará más grande el agujero. No soporto verlo roto. Su tela esta tatuada en mi piel y se que a ti te da igual, pero no eres como yo.

Maldigo a las personas como tú, me provocáis estallidos de violencia explosiva contra los más débiles, que soy incapaz de controlar.

Puede que te preguntes por qué no te he matado todavía … Yo también me lo estoy preguntando. No estoy seguro. No sé por qué. Simplemente no sé por qué.

–¿Por qué no puedo matarte? No tengo ningún sentimiento bueno hacia ti, en absoluto.

Supongo que incluso los que son como tú, tienen una mala noche. Quizás esta sea la noche.

–Sí, ésta será la noche. Te ataré de la misma forma que lo hacías conmigo. Te romperé los dedos de los pies con las tenazas, será solo el principio. Te dejaré respirar el dolor intenso. Seguiré hacia arriba, de los tobillos hasta las espinillas, rompiendo con un martillo cada hueso. Este será el momento que desearás no estar aquí. Lo peor será cuando empiece a martillear los muslos y la carne rebote sin control. Perderás la sensibilidad y cuando llegué a la cadera te habrás orinado y cagado encima, pero solo lo sabrás por el olor. Y lo que haré con esta vara larga…será tu final.

–¡Entiendes, ¿verdad? te voy a matar, pero estoy seguro de que hay una parte de ti que entiende el por qué lo hago.

Tengo que matarte. Lo hago porque es lo que se supone que debo hacer. Tengo que actuar. No estoy tan seguro de poder vivir conmigo mismo si no hago.

En cuanto me ponga la nariz, subiré esa escalera que tanto contemplas y desapareceré por esa puerta. ¿Me ves bien?

Me están esperando los niños. Hoy será la última fiesta de cumpleaños y les haré sentir especiales…

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Respuestas

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  1. Madre mia amiga que alegria verte por aquí, está genial has conseguido que nos metamos en la cabeza de ese payaso.Bravo amiga, espero que este sea el primero de muchos más relatos tuyos.

  2. Madre mía Marta, un payaso escalofriante, como has sabido transmitir sus perversos y atormentados pensamientos Sigue escrbiendo.

  3. Que alegría volver a leer tus líneas. Vuelves con un relato escalofriante y macabro. Tema complicado y que has escrito con detalles magistrales. Yo ya odiaba a los payasos… ahora, no te digo más. Estupendo amiga!!!

  4. Wowwwww!!!! No sabía que habías vuelto a publicar. Me ha encantado leerte, MArta. Un relato que da escalofríos. Telita con el payasete… Madre mía. Cuanta perversión y maldad. Muy bien relatado. Estructurado genial y un desarrollo y un final que da canguele. Felicidades, guapa