Escribir el primer capítulo de tu novela (sin morir en el intento)

¡Hola mente inquieta!

Volvemos una semanita más con un nuevo artículo. La semana pasada hablamos sobre el «público objetivo del escritor», así que hoy quiero hablar de cómo escribir el primer capítulo de tu novela (sin morir en el intento). Muchos autores cuando empiezan a escribir no saben muy bien como crear las primeras líneas de su novela y las escriben de cualquier manera. Esto es un error de lo más común, pero hoy te explico como evitarlo y que sí cometes alguno de estos recursos, te dispongas a cambiarlos cuanto antes.

La importancia del primer capítulo

No todos los escritores se toman en serio la importancia del primer capítulo de un libro. Este primer capítulo, incluso me animaría a decir que esos primeros párrafos, serán los que influirán a que el lector se enganche o por el contrario, lo deje de nuevo en la estantería criando polvo.

Además de la portada, elemento el cuál consigue que un gran porcentaje de lectores compren un libro, están las primeras líneas de la historia. Estadísticamente, la media de hojas que lee un lector antes de caer muerto de aburrimiento y cerrar un libro, es de veinte páginas. Dicho de otra manera, tienes menos de veinte páginas para ganarte al lector.

Esto, siempre y cuando tenga el libro en sus manos, en el caso de que se encuentre leyendo las primeras líneas en una librería, siento decirte que esto se reduce al mínimo.

Por tanto, ¿qué tenemos que tener en cuenta para escribir el primer capítulo de tu novela? Anota bien porque esto es lo que no tendrás que hacer en el primer capítulo de tu obra.

1. Empezar describiendo el tiempo atmosférico

Esto es un error muy común y quiero dejarlo claro. Empezar describiendo el tiempo atmosférico es el recurso más tocado y usado de la historia. El lector cuando abre tu libro y lee las primeras líneas no quiere saber el tiempo que hará aquella mañana en Nueva York o aquél atardecer en Barcelona.

Hoy en día el lector tiene que escoger entre cientos de obras y además, rascarse el bolsillo. Si empieza leyendo sobre el tiempo, no conseguirás engancharle y como resultado, perderás ventas.

💡 Consejo: empieza la historia en mitad de un diálogo o haz uso de la técnica «In Media Res», que es empezar la historia en medio de la historia.

2. «Aquella mañana me desperté y…»

Muchos autores empiezan su historia con la original descripción de cómo el personaje despierta una mañana cualquiera y se ducha, desayuna, se viste, se peina, se mira en el espejo (describiendo hasta la última peca de su cara), hasta salir por la puerta.

Al lector no le importa en absoluto este tipo de secuencias. Estás contando algo de lo más cotidiano en las primeras páginas de tu libro. El lector quiere desconectar y adentrarse en historias originales, no en el gran despertar de un hombre cualquiera.

💡 Consejo: si quieres empezar el capítulo con el inicio de un nuevo día, destaca alguna manía, trastorno o incoherencia en la vida del personaje y evita hablar de como se prepara desde que apaga el despertador hasta que sale por la puerta de casa.

3. Era todo un sueño

Empezamos a leer y estamos en medio de una persecución súper emocionante en la que la protagonista está atravesando el bosque, luchando por sobrevivir. Detrás de ella un ser, le acecha para matarla y entonces… ¡pum! Todo ha sido un sueño.

Has matado al lector. Muchos de los lectores cuando leen una historia que les encanta y les engancha completamente y descubren después que ha sido todo un sueño: se sienten decepcionados y engañados por el autor, ya que ellos han creído leer algo en lo que ya estaban metidos de lleno y acaba resultando todo ficción. Esto puede provocar que en la mayoría de casos la atención hacía la historia se reduzca al máximo.

💡 Consejo: No empieces con un sueño. Si quieres que en la historia se trate la temática de los sueños o qué algún personaje este relacionado con ellos, escríbelos durante el desarrollo de la trama, no al principio. Solo en el caso de que la historia este enfocada únicamente a este tema, podrás darles uso.

4. Un resumen

Los resúmenes sirven para contar cosas que no son importantes y así no detener al lector en cada momento de la historia. Con este recurso, reduces la información irrelevante, hasta llegar a la siguiente escena destacada.

Por tanto, es muy ilógico que empieces tu historia con un resumen. Con esto solo conseguirás que el lector se muera de aburrimiento. Convierte textos infinitos llenos de resúmenes agotadores, en escenas emocionantes y diálogos atrayentes.

💡 Consejo: Solo usa los resúmenes cuando se trate de situaciones como llevar al personaje de un punto a otro y no suceda nada destacable en este período. No uses demasiado este recurso y menos al principio de tu novela. También te recomiendo que evites escenas como el típico recurso de cómo el personaje mira a través de la ventana y se inunda de descripciones, de recuerdos y de texto y más texto.

5. No sabemos si es hombre o mujer

Otro error de novato es empezar a escribir tu historia con el misterio de qué tipo de sexo es el personaje. Aunque el objetivo del escritor sea sorprender al lector y crear sensación de misterio, este recurso suele tener resultados nefastos.

El problema aquí es que cuando el lector se ha imaginado (porque tu no le has dado ninguna pista) que es una mujer y al final resulta que es un hombre o viceversa, lo vuelves a decepcionar. Sé claro, no engañes. No lo dejes todo a la imaginación del lector y ayúdale a avanzar por la historia de manera fluida y cómoda.

Este punto es muy parecido al recurso de «todo ha sido un sueño», del que hemos hablado anteriormente en este artículo. Al final, aunque te parezca un método para atraer al lector, consigues todo lo contrario.

💡 Consejo: sé honesto y no te vayas por los cerros de Úbeda. El lector quiere adentrarse en la historia y cuanto más rápido y fácil, mucho mejor. Si no quieres ponerle nombre al personaje desde un principio, puedes jugar con los adjetivos para destacar cuál es su sexo.

¿Qué te parecen estos 5 recursos de «cómo escribir el primer capítulo de tu novela»? ¿Has usado alguno? Si es así, ya sabes como corregirlos y sacarle el brillo que necesita tu novela.

Nos vemos la próxima semana, mente inquieta. ¡Te espero!


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