FALSAS APARIENCIAS

Delilah trabajaba como periodista de investigación. Sus experiencias personales habían hecho que desconfiase de todo y de todos. Por eso, mientras se tomaba una cerveza con su amiga Love, la miraba con expresión incrédula. Le estaba hablando de Joe, el chico con el que había empezado a salir y por el que estaba completamente hechizada. No podía entender que sin apenas conocerle le otorgase tanto poder como para que decidiese cosas esenciales de su vida. Pero ella parecía tomárselo como algo normal cuando uno estaba enamorado.

Tras esa larga conversación se quedó muy preocupada por los detalles que le había contado sobre su nueva relación. Cuando llegó a casa trazó un plan para desenmascararle. Corría el riesgo de perder su amistad con Love, pero si no lo hacía la perdería igualmente y tal vez de una manera más trágica. En el edificio donde vivía Joe había un apartamento en alquiler y decidió mudarse allí. Así estaría más cerca de él para poder investigarle.

Planeó varios encuentros fortuitos con su nuevo vecino, hasta que al final consiguió lo que estaba buscando: una cita. En parte sintió remordimiento de conciencia por salir con el novio de su amiga, pero se dijo que era por una buena causa. No le parecía trigo limpio y no deseaba que corriese ningún peligro a su lado.

Delilah aprovechó su belleza latina para seducirle y Joe cayó rendido a sus pies. Tras una noche de sexo, se quedó dormido. Aprovechó esta circunstancia para salir con sigilo del dormitorio. Al entrar en otra habitación, encontró un cubículo de cristal. Su curiosidad la llevó a descubrir allí un móvil y un portátil en el que había pruebas del carácter obsesivo de su vecino. Sacó fotos de todo con su teléfono y las mandó a un colaborador del periódico que estaba al corriente de su plan. De repente, Joe apareció en la puerta con gesto amenazante. Le pidió el móvil y ella atemorizada se lo entregó. Después la encerró en la celda transparente.

Se encontraba aterrada pues había descubierto la verdadera personalidad de Joe: era un psicópata. Escapar de aquella prisión traslúcida no era fácil porque la tenía vigilada con cámaras. Gritó aunque nadie podía escucharla porque estaba insonorizada. Sabía que su destino sería la muerte si nadie lo impedía. No podía dejarla libre porque si lo hacía le denunciaría y terminaría en la cárcel.

Cuando ya había perdido toda esperanza, la puerta se abrió y su compañero de trabajo apareció con la policía. Había recibido su mensaje. Joe no lo había podido interceptar a tiempo. Ahora estaba en búsqueda y captura. Había huido antes de que viniesen a por él.

Love estaba destrozada. No había hecho caso de los buenos consejos de su amiga y por ese error casi la pierde. Su piel se erizaba solo de pensar que su novio era un asesino. Un lobo con piel de cordero. Menos mal que había aprendido la lección.

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Respuestas

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  1. Cuidado con los corderos, hay veces q lo q hay dentro es un lobo con muy malas intenciones. Un relato muy bueno, me ha encantado.