FIN DE SEMANA DE YOGA

“Gire a la derecha en la próxima bifurcación. Siga 15 km todo recto, a  diez minutos encontrará su destino”.

“Giri i li dirichi in li priximi ritindi”. Me cago en to. No sé porque te hago caso con esa voz chillona, ya te podrían haber puesto a una andaluza, sería algo así: “Quilla tu sigue to recto, cuando vaya llegando ya si eso te aviso”. Aquí estoy en mitad de la nada. ¿Qué es ese ruido? No me lo puedo creer, una rueda pinchada y yo no sé cambiarla. ¡Qué frio por favor¡ Y pensar que iba a ser un retiro espiritual en esa cabaña en el bosque. Espíritu el que va a necesitar Manolo, mis cinco criaturas se lo van a comer vivo. Me da hasta pena. Bueno no. ¡Qué yo también tengo derecho a una escapadita! Además la oferta era bastante buena, mis amigas del yoga me lo han aconsejado. Un fin de semana en la naturaleza, sin niños, sin marido. Sonaba genial. Muy bien no he empezado, eso hay que reconocerlo. ¡Ummmm! respira Antonia, tú piensa en el maromo que te está esperando en la cabaña para esas sesiones de yoga. Hablar sola conmigo misma siempre me relaja. ¿Qué comerá el Robert? Lo mismo que mi Manolo no, de eso estoy segura. Será que solo comen hierbas y no los potajes de garbanzos que se chuta el mío entre pecho y espalda. Esto es una prueba del Universo. Sin batería. Tengo que dejar el coche aquí, mañana lo recogeré. Se está haciendo de noche y va a empezar a llover. Lo que yo te diga Antonia, esto es un castigo por haber  dejado a tu prole. ¡Qué bosque más sombrío por Dios bendito! ¡Mierda que se me atasca la maleta en este amasijo de hojas secas! Es que yo, lo de equipaje ligero no lo llevo bien. ¡Oju con el bosque!, si parece que de las raíces de los árboles van a salir seres de otro mundo. Cállate Antonia, no invoques al más allá. La cabaña no debe de quedar muy lejos, la saboria del GPS decía que estamos a diez minutos. Diez minutos en coche, andado y con esta pesada maleta, una hora mínimo. ¡Qué neblina, no veo nada! Lo que me faltaba era caerme y romperme la cabeza en este bosque del demonio. ¡Madre de todos los santos, que yo he venido a relajarme!

¿Quieres ser nuestra mamá? ¡Tienes que ser nuestra mamá ¡ ( Dos espectros fantasmales se acercan a Antonia en ese bosque siniestro)

¿Pero de dónde habéis salido vosotras por Dios?, ¡Vaya trajes blancos de mugre que os habéis puesto ¡ ¡y esos pelos to enredaos¡- ¿Qué yo sea vuestra madre? Apañadas vais las dos, que me he dejado cuatro como vosotras en mi casa. Vuelvo con dos más y a mi Manolo le da un infarto.

-Ya podéis abrir los ojos, la sesión de meditación ha finalizado, podéis compartir las experiencias de este viaje – concluyó con voz seductora Robert.

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Respuestas

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  1. Excelente!! Muy divertida y eso tiene una dificultad extra con la dichosa foto... Perfecto

  2. ¡Jajaja, qué bueno Puri! Me encanta como has cogido una foto que en principio da miedo y has hecho un relato tan divertido y original. Está genial.

  3. Jajajajajajajajaja la próxima vez me llevas contigo a ese retiro espiritual. A ver cuántas novias se me aparecen que quieran que yo sea su esposo. Jajajajaj. Aquí en Medellín - Colombia, a las personas como tú, graciosas, bromistas e inquietas les llamamos “Caramelo" porque nos hacen reír con cualquier ocurrencia e incluso, por sus necedades. Dios te bendiga. Gracias por alegrarme el rato.

  4. Me he echado una buena risa. Conseguir trasmitir eso en muy pocas líneas tiene mucho arte. Felicidades