La artesana chocolatera

Joule era una joven artesana chocolatera que fue a estudiar a una escuela de magia. Aunque aún no tuviera acceso a sus habilidades fue seleccionada por su gran potencial. Para mantenerse tuvo que dedicar parte de su día a trabajar. Por ello, decidió montar una tienda en su vivienda. La planta baja correspondía a una de sus mayores pasiones, la repostería, la cual transformó en su empleo abriendo una chocolatería. La parte alta de la casa estaba formada por una pequeña habitación donde descansaba y practicaba magia. 

El primer hechizo que le pidió practicar a su maestro fue uno de crecimiento. Con este, Joule sería capaz de ayudar, a las decenas de árboles que tenía cultivados en su jardín, a producir más cacao para sus recetas. En varias ocasiones trató de conjurarlo por sí misma, pero la magia se resistía a fluir libremente. 

Las semanas pasaron y el maestro no encontraba la manera de que Joule accediera a su poder. Intentaron diversos hechizos e incluso utilizaron una serie de artefactos con los que extraer parte de la magia de la joven artesana.

—Nunca voy a ser capaz de hacer ni el más simple hechizo — Joule le devolvió el último cachivache que habían probado, el cual no tuvo efecto.

—No digas eso, jovencita —el maestro la cogió de las manos—. Puedo percibir una enorme cantidad de magia en ti, pero algo la está bloqueando. Mañana continuaremos el entrenamiento, ahora descansa.

«¡Ja! No puedo permitirme ese lujo», se dijo a sí misma Joule al regresar a su vivienda. Tenía que preparar la última hornada del día. Su chocolatería había conseguido una buena acogida entre los jóvenes discípulos, quienes acudían a por un dulce al acabar sus entrenamientos.

Joule intentó utilizar una de las varitas que le dejó su maestro. Pensó que, si lo conseguía, aceleraría el proceso de fabricación de sus apetitosas creaciones. Para su sorpresa, la energía circuló por el instrumento y un rayo anaranjado impactó en la olla repleta de chocolate. Joule se emocionó, al menos durante los primeros segundos. Después sintió terror al ver como una criatura se formaba a partir de la mezcla de cacao y leche. Sintió como clavaba sus inexistentes ojos sobre ella y, acto seguido, se dispersó por toda la sala. Luego comenzó a fusionarse con el resto de ingredientes para tomar forma de una gran variedad de pastelitos, bizcochos y todo aquel dulce que pudiese imaginar.

«Es imposible. ¡Lo he conseguido!», pensó antes de escupir varios de ellos al estar agrios, amargos o quemados en su interior. Había malgastado todos los ingredientes de los que disponía para ese día. Solo quedaba un poco de chocolate que utilizó para crear un único bombón por sí misma. Entonces se percató. Su poder residía en su interior por un motivo: el cariño que ponía al cocinar sus dulces promovía que vestigios de su magia fluyeran por su interior. Así, Joule se convirtió en una poderosa y reconocida artesana chocolatera cuya magia potenciaba a sus aliados y activaba sus sentidos con cada bocado.

Imagen: Lyraina en Deviantart

 

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