La dulce Paula 

Paula entró en el aula seria , sin saludar a ninguno de sus compañeros. Tras tres semanas de ausencia, éstos se sorprendieron a verla y muchos se acercaron contentos pero solo recibieron un gesto triste y enfadado por su parte, ignorándolos se fué al final de la clase y se sentó allí sola.

Su mejor amiga , Susana , fue corriendo tras ella y con una sonrisa en su carita, le preguntó :

-¿Has estado malita? Tenía muchas ganas de verte. Pero solo recibió un bufido por parte de su amiga , invitándola a irse.

Pasaron varios días y Paula ni jugaba con sus compañeros , pero tampoco atendía en clase. Solo miraba tristemente por la ventana.

La profesora , sabía lo que ocurría . Con el permiso de los papás de Paula, decidió hablar con todos los niños.

-Silenciooooooo, por favor-: comenzó. -Paula ha estado en el hospital, porque estuvo enferma. Ahora ya está buena, pero tiene DIABETES. El azúcar de su sangre se le puede subir o bajar rápidamente , así que necesito vuestra ayuda para que la cuidemos entre todos y esté más segura en la clase y no vuelva a enfermar.

Se hizo un silencio en la clase . Hasta Pedrito que nunca callaba, estaba con los ojos muy abiertos.

Dia…..quéeeeee? – preguntó Pablo de la segunda fila .

DIABETES- respondió la profesora .

Toda la clase estaba en silencio de nuevo.

Paula , estaba apoyada con la cabeza en su mesa, con cara de enfado y los ojos llenos de lágrimas . No quería que nadie supiera lo que le pasaba.

-Yo la cuido, seño- : dijo Susana .Pero no fue la única, porque todos los niños empezaron a gritar. -Y yoooo, seño-

-Y yoooo, seño-.

-Yo también- decían todos sin parar.

Paula , levantó la cabeza sorprendida . Un pequeña sonrisa, iluminó su triste rostro.

Todos los días, había un niño que la acompañaba al baño para que no fuera solita.

Siempre había otro “ayudante” en los recreos por si Paula se encontraba mal y rapidamente avisaba a la seño. Y tampoco faltaban “ayudantes-amigos” si tenía que pincharse el dedito cuando necesitaba saber como estaba el azúcar de la sangre.

La cuidaban mucho y Paula en pocos días recuperó su alegría.

Se dió cuenta que seguía siendo la misma y todos sus amigos la quería igual aunque tuviera DIABETES. Tan solo,ahora era un poco más DULCE.

Y colorín, colorado este cuento se ha acabado: dijo la mamá.

-Marina, todo lo que pasa en este cuento , te pasó a ti. Te acuerdas cariño?-

-Si, mami, pero ya estoy bien- contestó la niña, con una sonrisa , abrazando a su madre.

Ahora has entendido que aunque tengas DIABETES, puedes hacer muchas cosas. Además hemos aprendido a comer alimentos muy sanos. Hasta puedes comer un poquito de chocolate a veces . Y también sabes que todos los que te rodean te quieren igual que antes , o incluso más : le dijo guillándole un ojo y haciéndole cosquillas.

Y ahora a dormir, princesita. Que tengas DULCES sueños, mi niña. 

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