La mirada del mar

-Cielo, ten cuidado con esa caracola- : le advirtió a su sobrinillo, temiendo por su integridad .

Sofía miraba por la ventanilla del avión, ensimismada en sus pensamientos , cuando dió un respingo al escuchar a su sobrina de diecisiete años desde el asiento de atrás : -Titaaaa! ¿Estás dormida? No puedo parar de pensar en que nos vamos a inflar de bailar salsa….o lo que sea , soltó entusiasmada, tras una risotada.

Dos días llevaban en el resort, rodeadas de palmeras, mares turquesas, y oyendo ritmos latinos por todos sitios. Tumbada en su hamaca con una“piña colada » en la mano a las doce de la mañana no estaba mal del todo, aunque aún le rondaba por su mente  ese «run run»  tras una ruptura sentimental  hacía unos meses. Con ese ambiente tropical  y esas mil actividades que ofrecía el complejo hotelero en esa paradisíaca isla dominicana comenzaba a sentirse algo más animada.

Había decidido caminar por la playa cada día al amanecer  para evitar los estragos del copioso buffet en su cuerpo.  Con su pamela y bikini blanco de encaje , envuelta en un precioso pareo amarillo comenzó a alejarse del complejo . La playa estaba silenciosa, un mar en calma y un sol incipiente que doraba la superficie del agua , ofreciéndole una imagen de ensueño . Le atrajo la idea de disfrutar de aquello meditando en la orilla. .

En lo más profundo de su mente se encontraba , disfrutando esa intensidad de la meditación cuando un: -“Señorita , se encuentra bien ? Lleva usted diez minutos al menos sentada y sin moverse “ .Fastidiada abrió los ojos , preguntándose quien podía ser tan imbécil . ¡Menudo morenazo que tenía ante sus ojos!. Pero ni siquiera esa imagen escultural y esos ojos almendrados le quitaron el cabreo .-Me acaba de fastidiar mi meditación, pero veo que no sabe lo que es eso -: le contestó en un tono hosco ,alejándose sin despedirse.  

Vamos , señores y señoras.. ¡¡¡Comienza el concurso de baile!!!!  gritaba el simpático animador.

Su sobrina la había apuntado al concurso sin preguntarle siquiera y allí se veía algo avergonzada ante una piscina llena de turistas como ella, contemplándola divertidos desde sus hamacas . “ “Tita, que tú ganas. Bailas mejor que ninguna “ le aseguró su sobrina , intentado tranquilizarla .   Comenzó la música y decidió evadirse de todo , disfrutando el baile como siempre hacía .  Entre movimiento de cadera, allí al borde de la piscina , se fue viniendo arriba hasta darlo todo, pero en uno de los giros , vió unos familiares ojos almendrados . La miraban intensamente desde el  otro extremo de la piscina, con  una sonrisa entre enigmática y divertida . Al reaccionar y ver que era él , se desconcentró  , tropezó con el pie de su compañero  de baile perdiendo el equilibrio y cayendo al agua mientras soltaba un ridículo grito .  Penosa imagen recordaría siempre saliendo del agua con su vestido de playa y cientos de móviles grabando esa cómica situación , oyendo a su vez carcajadas por doquier . Sorprendentemente el único que no reía eran esos ojos color miel a los que volvió de nuevo a buscar sin poder evitarlo, avergonzada de su situación. 

¡Por Dios , otra vez no! : dijo para sus adentros al comprobar que el guía que habían contratado para la excursión en barco para mostrarles el arrecife de coral y una reserva de estrellas protegidas, era de nuevo él. Sin poder evitarlo, se le encendieron las mejillas cuando le dió la mano para ayudarla a entrar en el barco : “ Tenga cuidado señorita, no se vaya a caer…de nuevo:  dijo con una varonil voz que antes no había percibido . Acompañaba a esa voz una intensidad en su mirada que aminoró el enfado por su comentario , dejándola algo embelesada.

El día fue divertido . Cada explicación que daba Romeo , así se llamaba , el guía , animaba mucho al grupo.  No perdía ocasión para lanzarle  unas miradas que la estaban poniendo realmente nerviosa . Y cuando terminó la excursión , acercándose con disimulo a su oído le susurró :- Mañana al amanecer la esperaré en el mismo sitio que nos conocimos.

 -Este que se ha creído. ¡Será imbécil ! : soltó enojada para sí misma. 

Pero allí estaba ella al día siguiente . Sentada contemplando  el mar y la salida del astro. 

Notó unos pasos tras ella .

Fué una semana inolvidable con largos paseos, veladas nocturnas, bailes en la orilla del mar y risas que terminaron en dulces caricias .

Se despidieron con lágrimas. Una gran caracola bellísima fue el regalo de despedida de Romeo . Esta tendría una situación privilegiada en su salón y en su corazón durante mucho mucho tiempo.

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  1. Me ha encantado, sin duda lo has logrado. Comedia romántica con todos sus ingredientes. Enhorabuena amiga