La novia cadáver 

Alice se vestía para su cita a ciegas. El corazón le palpitaba tras meses de conversaciones con aquel chico. Ambos eran amigos de la diversión y aventura.

Habían quedado en un restaurante céntrico, dónde Víctor había reservado mesa. El local celebraba Halloween con menú especial, actuaciones terroríficas, y hasta un sorteo entre los mejores disfrazados que tendrían de premio la cena gratis.

El disfraz elegido por ella era el de novia cadáver, consistía en un elegante vestido blanco inmaculado roto por salpicaduras rojas en la falda y el pecho. Llegaba hasta los pies marcando las curvas de la chica. Poseía un velo de tul almidonado que caía por la cabeza y cubría los ojos. Él conjunto estaba rematado con un bolso que era un ataúd, y un maquillaje blanco sobre el que resaltaban los ojos ennegrecidos, y unas simulaciones de heridas sobre cara, cuello y escote.

Víctor eligió un disfraz de zombi. El lugar de encuentro sería la puerta de local y acordaron una contraseña para distinguirse entre otras personas disfrazadas. Su saludo sería:

“La vida es una aventura. La vivimos juntos.”

Alice se apresuró para no llegar tarde, le gustaba llegar antes y observar en la distancia, le hacía sentirse más cómoda. Dio un último retoque a su maquillaje y salió dispuesta a disfrutar de una romántica noche de terror.

El hombre estaba muy nervioso, sentía que el sudor corría su maquillaje. Llevaba meses hablando con Alice. Estaba eufórico con este encuentro. Tenía pánico a volverse a equivocar. Puso mucha ilusión organizando la quedada. Decidió ir caminando hasta el local para conseguir calmarse un poco. Era una agradable noche otoñal y el ambiente festivo haría el paseo bastante ameno. Llegó al restaurante con bastante antelación, se escondió en una esquina viendo el trasiego de gente disfrazada. Le alegró ver que pocas chicas habían elegido el mismo disfraz que Alice; así no la confundiría con otra.

Alice cogió el autobús en la puerta de casa. Estaba lleno de gente bromeando ataviados de zombis, brujas, etc. Era la primera vez que veía tanta gente celebrando la americana fiesta de “Truco o trato”. Durante el trayecto se evadió en sus propios pensamientos. El recorrido se hizo breve y cuando bajó, caminó un par de manzanas hasta el local. Disminuyó la velocidad y comprobó que en la puerta no había nadie. Se sintió defraudada puesto que creía que él llegaría antes e impaciente la esperaría.

Desde su esquina Víctor divisó a su novia cadáver. Respiró tranquilo al comprobar que la chica sí acudió a la cita. Se encamino hacía el restaurante. En la puerta espero mientras tecleaba en su móvil:

“Acabo de llegar.”

No recibió ninguna respuesta, y tampoco divisaba a la chica que había visto a lo lejos. Se encogió de hombros pensando que su mente le había engañado.

Una mano tocó el hombro de Alice, ella gritó y un chico bastante corpulento dijo:

—Truco o beso—mientras reía e intentaba tocarla.

Parecía que estaba bastante borracho, y la chica a pesar del susto se resistió. Estuvieron forcejeando durante un rato hasta que la mujer le mordió con fuerza en la mano y le pegó una fuerte patada tras la cual salió corriendo despavorido.

Unos gritos femeninos hicieron reaccionar a Víctor, que vio un vestido blanco agitarse en la oscuridad. Entró a pedir ayudar al local, sin embargo, lo ignoraron.

El temor no le impidió correr hasta el callejón oscuro desde el que provenían los gritos pero al llegar no vio a nadie. Regresó sobre sus pasos y una mano se aferró a sus tobillos. Gritó tratando de zafarse para huir.

Sintió el eco de sus propios latidos. Extrajo su móvil del bolsillo y con la linterna apuntó al suelo.

Una novia cadáver estaba tirada sobre el asfalto, trataba de decir algo y se quedó inconsciente. Se agachó, acarició la cabeza de la chica. Decidió llamar a la policía. Luego envió un mensaje a Alice, y su sorpresa fue sentir como del bolso de la chica salió un pitido.

Si corazón se aceleró al comprobar que la víctima era su cita.

Llegó una patrulla y una ambulancia. Los sanitarios atendieron a la joven y explicaron que solo eran rasguños y pequeñas heridas, y que el desmayo era consecuencia del susto.

Los policías se acercaron al chico para interrogarle. Él les contó lo que había sucedido. Les explicó que era su primera cita. El agente más mayor sonrió y dijo:

— ¡Ahora serás su héroe!

Desde la ambulancia avisaron de que le chica había vuelto en sí. Víctor se apresuró pero los policías entraron para hablar con la chica.

Los minutos se hicieron interminables hasta que el muchacho entró. Clavó sus ojos en la chica. Ella con un hilo de voz saludo según lo pactado. Él le tomó la mano. La besó.

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