LIBERTAD

Desperté mi alma, me agarré a la tierra y arañé el sendero que conducía al delirio. A veces pienso si todo lo ocurrido es real. La esperanza cesó en el momento más incierto. Todo deja de existir si no estás.

La tormenta ensangrentada cubre los muertos de mi soledad. Soterrados están los sentimientos, ajenos a la locura que me involucra en un sinfín de idas y venidas. Socorro la amargura de un lamento enajenado y aterrado.

Es profunda la herida y cuando derramas la sal escuece más.

Iba en tu busca, pues te habían atrapado, para no dejar pensar, para no dejar amar, ni si quiera respirar.

El camino era abrupto, el frío congelaba las lágrimas pero la huida bloqueaba los sentidos. No había dolor físico, vencía imbatible el del alma. La mirada fija en el infinito incierto dejaba atrás unos labios que roce con amargura en una despedida:

«En el hinchado vientre dormirá tu risa. Alumbraré el fruto sembrado en la ardiente noche en la que tú, ya sabías que te perdería.

»La distancia que nos separe no hará cesar mi amor. No desesperes mi niña, sé que volverán los sueños a tu alcoba en una cálida brisa que descansará en tu almohada.

»Marcha ya, tu ausencia ya está presente, no alarguemos la congoja.

Tan amada a veces luna y ahora me delatas con tu luz. Puedo sentir los pasos que se propagan en esta tierra que fue fértil, libre y serena. Mi amada tierra que ahora resquebrajada por la guerra, grita despiadada. Te sembraron de espinas para desterrar la libertad. Por ello, huyo en tu busca.

En busca de ti, espontanea, atrevida y osada. No te sentía mía, hasta que te eche a faltar.

El silencio fue el preludio del aciago desenlace, temí no poder alcanzarte. Un grito paralizó mi cuerpo, temblé de miedo. Pensé en el amanecer soñado que jamás contemplaría a tu lado. Pensé en mi amada, a solas, con una esperanza ahora truncada.

El rayo de luna iluminó sus ojos. Inyectados de amargas nebulosas. Me apuntó con el fusil, directo al corazón que latía presuroso y raudo. Pronuncie su nombre pero el cerrojo que ahogaba su garganta y ahogaba su corazón no le dejó pronunciar el mío.

«Cuando sea mayor quiero ser navegante. Tendré una barca enorme, surcaré mares desconocidos y tú lo harás conmigo.

»Sí, yo izaré las velas para que el viento nos lleve al banco de peces más enorme de todo el mar.

»Seremos libres, daremos la vuelta al mundo nada ni nadie nos podrá detener.

»Vale, pero las promesas se sellan con un apretón de manos.

Esas manos ahora sostenían un arma. Atrás quedaron las promesas y nuestras sonrisas mirando al mar. El tiempo y la maldita guerra nos enfrentaron. El que izaría las velas era el vencedor y el que deseó la libertad el vencido.

Su mirada fría y mi orgullo, no impidieron que implorara piedad. Hubiera preferido un golpe en la cabeza, pero él optó por el silencio. Ordenó atar mis manos a la espalda. A empujones hicieron acelerar mis pasos cansados.

Vi asomada en la ventana la que hace escasos momentos lamentaba mi partida. No hubiera querido volver a verla. Levanté la mirada, ella atrapó la cortina en un puño mientras me seguía con la mirada perdida.

Las cuatro paredes blancas supuran la humedad de un miedo que me cala los huesos. No tiemblo de frío, no quiero dormir, el alba está cerca. El ruido de unas llaves interrumpe el silencio. Él está frente a mí.

ꟷMi cobardía no ha permitido izar la vela. Nunca pensé que te perdería de esta forma. Me puedes odiar yo ya he empezado a hacerlo. No merezco tu mirada. Nuestro barco partirá sin rumbo, vacío de la ilusión que nos unió de niños.

ꟷProméteme que…

ꟷNo puedo…

ꟷMis sueños de vivir en libertad se han desvanecido. Tú, que fuiste amigo, me llevas a la muerte. He perdido la libertad, la esperanza, la amistad. Ahora voy a perder la vida. Prométeme que el hijo que nacerá estará libre del yugo opresor al que tú veneras.

Cuando se lo llevaron, apretó con fuerza la palma de las manos contra sus oídos para no escuchar su llanto, para no escuchar el ruido del fusil que lo mató.

«El mar está en calma. Un velero con las velas izadas regresa al puerto donde dos niños juegan a ser marineros». 

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Respuestas

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  1. Un relato maravilloso prosa en verso, que manera de jugar con las palabras . Increíble amigo

  2. Me he quedado sin palabras. Has enriquecido el texto de forma magistral. Se vislumbran trazos de Zafón en tu texto. Me ha encantado compañero como haces navegar en la historia. Magistral.