¡MALDITO COVID-19!

Tengo que confesaros algo: esta pandemia no está sacando lo mejor de mí. Todo lo contrario, antes del COVID-19 yo era una persona simpática, comprensiva, ligona. Ahora no. Voy por la calle y me entran unas ganas de liarme a collejas que no os imagináis. Pensaba que a mi edad nada me sorprendería, me equivoqué. La estupidez humana es una fuente inagotable. “Nanorobot, microchips conectados a la red 5G, para el control mundial  a través de las vacunas” y se quedan tan anchos. Si ya lo decía mi abuela: “Tanta pantalla nos va a volver tontos”. Premonitorio. Luego están los de la plataforma anti mascarillas o los de las quedadas para contagiarse. A estos le daba yo un EPI y los tenía toda la mañana en un hospital con enfermos de COVID, a ver si iban a quedar para propagar el virus.

 ¡Cómo he cambiado! Pienso que la humanidad es un arma biológica. El otro día me saludaron y a la criatura se le escapó  una ínfima partícula de saliva. Seguí su trayectoria a cámara lenta, como en la película de Matrix, por si me rozaba. Salir de noche es una pesadilla. Te quieren besar, abrazar, achuchar. ¡Qué estrés! Y no hablemos de ligar. ¡Qué ya me da igual que estudie o  trabaje, que sea bipolar o un asesino en serie¡.¡Qué no tienes Covid-19, pues nos vamos mi alma¡ ¡Qué a los Reyes Magos le voy pedir un kit de PCR instantáneo!. Lo que dure una copa. Estoy ensayando gestos con los ojos para indicar que me gusta un chico. Pero no funciona, creen que tengo un tic. Cuando vas a un pub te asignan un sitio y de ahí no te puedes mover. Y por supuesto no bailes, joder pues no me pongas Reggaetón 2020,  ponme “la Marcha Fúnebre de Chopin”. El otro día nos colocaron a mi amiga y a mí al lado de dos tíos buenos, esos que hacen que te den vueltas los ojos. Y claro, pensé: ¿y si están contagiados? ¿Cómo le meto mano a dos metros de distancia? ¿Le pongo el preservativo en la cabeza? ¿Y si nos embadurnamos de gel hidroalcoholico? Cuántas más copas me bebía, más tonterías elucubraba ¡.Se me puso un mal cuerpo! ¡Me veía en el hospital con un respirador! ¡No hija!, que ningún polvo se merece eso. Mientras pensaba no paraba de mirarlo  y acompañaba con muecas extrañas  cada pregunta absurda que me hacía. Creo que lo asusté. Se fue. Debió de pensar: ¿y está rubia loca por qué me mira y pone esas caras tan raras? La noche siguió, yo continuaba en mi sitio, bailando con discreción (una modalidad nueva en mí, que lo suelo dar todo). Hasta que de repente ocurrió. Me ponen una bachata. ¡Esto no se hace¡ Veo a mi amigo a lo lejos, salgo corriendo, sorteando gente.

-¿No tienes Covid, verdad?- pregunto sudorosa y agitada, temiendo que  acabe la canción. Me mira muy serio y me responde: “No”.

-¿Bailamos con mascarilla?-.

¡Cómo he cambiado!

 

 

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Respuestas

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  1. Maravilloso darle la vuelta a todo y reirnos de nosotros mismos! Algo tan sano.. Me he partido de risa  con la gota de saliva. Te estaba viendo …buenísimo como lo describes. Yo estaba allí…jajaja. Un besazo , amiga 

  2. ¡Puri, qué bueno! Tan divertido como tú y oye, el que no haya pensado/hecho lo que has contado, que tire la primera piedra. Empiezas a sospechar de todos, a exagerar la expresión de los ojos porque con la mascarilla no hay quien lo pille… Como la vida misma.

    Y con ese desparpajo y esa gracia que tienes. ¡Eso no lo cambies, por favor!