MI ABUELO GATUNO

 

 

 

MI ABUELO GATUNO

En esta noche de  luna llena, el viento golpea las ventanas de esta antigua casa, las cortinas serpentean, los truenos anuncian una tormenta eléctrica, yo disfrutó un delicioso atún, recordando a mi abuelo. Me llamó  Perseo, así me coloco mi dueña, madre y ama.

Tengo 14 años estoy algo anciano, pero llevó grabado la historia de nuestros ancestros  en mi sangre gatuna. Siendo un tierno gatico mi abuelo sonriente  me contó la siguiente historia:

Nacimos  del polvo de las estrellas, nuestra raza fue diseñada por el toque tecnológico de una  raza humanoide venidos del cinturón de orión. Ellos poblaban planetas por todo el universo y como regalo a unos de sus  pueblos descendientes, producto de una hibridación y cruce de genes, nos  dejaron aquí  con ellos, aunque realmente somos  guardianes dimensionales universales. Percibimos entes de todas las dimensiones, somos sensibles,  ágiles, versátiles, carnívoros y tiernos. Una de nuestras defensoras humanoides mezclo su sangre  con nuestros genes  para ser llamada por la historia  como la diosa gato. Mi abuelo contaba que la diosa gato tomó la  sangre de uno de sus ancestros gatunos, para poder  viajar a las  otras dimensiones con su ejército de gatos. Eso disgusto a los dioses, siendo exiliada del planeta.

Los gatos al morir tenemos la  ventaja de  viajar a otra dimensión, de ahí que nos dicen que tenemos siete vidas, aclaro no terrestres, sino cósmicas. Seguimos el rastro de nuestros seres queridos. Hubo un periodo donde nos satanizaron por culpa de unos hombres soberbios y ambiciosos donde todo lo sobrenatural era llamado del diablo. No somos del diablo, tenemos un  diseño especial como otras especies del cosmos.

 Mi color oscuro me favorece en la noche, veo como llegan en el bosque seres que se ocultan a la vista humana, algunos son buenos otros muy malos, y ellos saben que los vemos. Hay humanos que nos aman, otros nos sacrifican queriendo obtener nuestros poderes y magia. A otros les damos igual. Mi abuelo siempre contaba que a él, le asignaron cuidar a la princesa del séptimo cielo, ella perdió la memoria celestial por infringir leyes celestiales de su reino. Cuando ella nació la confederación permitió que siempre fuera rodeada por gatos y mi abuelo fue uno de ellos,  mi padre contaba que cuando la princesa enfermaba él se posaba sobre ella, sanándola, mi abuelo gatuno se dejaba  abrazar dulcemente, ella lo amo. Una noche viajaron a la sexta dimensión la princesa estaba lista el también, ella cerró sus ojos, él se posó sobre su pecho y espero a que su cuerpo astral saliera, mi abuelo la guio. Nunca mi abuelo olvido aquel combate, la tierra de la princesa estaba siendo inundada por lluvias torrenciales que no acaban aunque sus padre desde el séptimo cielo, lograban protegerla de la muerte, su mundo alrededor era devastado por la maldad de sus enemigos. Todo era por culpa del dios destino quien le había declarado a ella la guerra en su lugar de origen. Cuenta mi abuelo que aquella noche, las estrellas danzaron, aparecieron las lunas de koref, y los vientos aliados, ciertas razas rodearon la arena cósmica, fijando su atención  en la heredera  del séptimo cielo, Los ojos de mi abuelo se agrandaron al ver la energía tan oscura de aquel ser maligno, los vientos cósmicos hablaban con la princesa, eran sus aliados. Mi abuelo vigilaba que no llegara otro cómplice de destino y la atacara a traición. La princesa era amada  por su reino, y apareció su guardián cubriéndola con una estela azul. Aquel combate se le hizo eterno a mi abuelo cuenta que aquel  ser maligno emana rayos muy potentes y un frío infernal, podía leerle la mente a la  pobre princesa, ella fue derrumbada varias veces hasta que el viento enfurecido le recordó cual era  sus orígenes. Su cuerpo astral estaba mal trecho, pero algo dentro de ella recobró vida con gran versatilidad mi princesa empezó actuar como mi abuelo, gruñía como gata fiera, sus ojos negros brillaron y empezó a saltar dando giros  sobre el viento, lanzando rayos mortíferos  de sus manos y pecho, empezó hablar lenguas  extrañas que  transformaron al malvado destino en un humanoide  venido del futuro. La princesa quedó  muy mal herida, al llegar a este plano, cuenta mi abuelo que estaba maltratada y se le notaban marcas y moretones. Mi abuelo  estuvo tres días ahí cuidándola y vio como unos seres dorados la sanaban, mi abuelo contaba que  esa aventura fue lo mejor de su vida gatuna,  también contó maullando como la princesa lo paralizaba cuando él, no le obedecía, pero al final se amaban. Hoy yo, acompañó a la princesa, es más poderosa,  aun así, soy su guardián.  

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