MI MADRE

 

 

Fuego y dolor, me trajeron a la vida con la esencia del hombre que amaba mi madre. Juntó con mis hermanos teníamos magia y poder. La locura fue la perdición para ella, heredada de su padre, a quien sus enemigos le habían arrebatado el trono,  asesinándolo.  Y el lugar que por derecho propio le correspondía a mi madre. Exiliada, se desposó con un  rey, al cual ella, no creyó  amar, pero después lo amo con todo su corazón, invocando  la magia para salvarlo. Sus enemigos lo asesinaron, dejándolo como un vegetal, a ella la maldijeron. Pasando por la pena de haber perdido a su hijo. Los besos marcarían su destinó.

Ella  beso a su amado  con el  corazón destrozado, luego lo asfixió. La noche de las  honras fúnebres, después del ritual, se convirtió en  madre de  dragones. Estando viuda, nos amó, y crío  para defenderla, protegerla  y luchar por el trono. Poseía, nuestra magia, el fuego nunca nos paralizó, al contrario  fue nuestro cómplice, y vida siempre. Enfrentamos  la maldad de sus enemigos  y las traiciones de seres amados, como la de su hermano y uno de sus hijos dragón. Hubo  aliados, para combatir  los usurpadores  de su reino. Ella fue una profecía cumplida. Ganamos guerras, batallas, a costa de la muerte de mis hermanos y amigos.

Mi madre se enamoró de nuevo, él un rey valiente, sus ojos hablaron, aquellos cuerpos se amaron, sus labios se entrelazaron. Él la llevo a la  victoria, amándola a pesar de su parentesco. La reina alcanzó su objetivo,  el trono de hierro, despertando su  ambición, llevándola  a la perdición. Y el lado oscuro  de mi reina floreció, su más valiente servidor noto los cambios en ella y sus funestas consecuencias. La reina asesinó inocentes, arrasó pueblos y todo a su pasó.

Después de la batalla, la  mañana siguiente fue extraña. Yo estaba, a la entrada de las ruinas del palacio, el hielo  me cubría,  vi entrar al noble caballero, tenía algo extraño; la responsabilidad de los reinos pesaba sobre él. No era fácil la decisión que tomaría, él me vio y siguió, sé que ella estaba emocionada viendo la silla de  hierro, recordando su infancia. Hablaron sobre las decisiones funestas que ella había tomado, de las cuales, yo, fui el mayor artífice. Sus conceptos  de reinar no eran los mismos. Mi reina estaba dispuesta a destruir todo lo que estuviera en contra de sus planes; incluso  la familia de su fiel guerrero. Pueden imaginar lo que sintió, aquel hombre, amándola, y confirmándole que siempre sería su reina, mirándola   fijamente a los ojos y besándola con pasión,  mientras le hundía  una daga  en su bello pecho. Ella nunca pensó que él, la traicionaría. El quedó devastado, igual que yo, al verla allí postrada sin vida, no la pude reanimar, una furia con  impotencia me dominó, todo por la ambición al trono y su poder. ¡Maldito trono lo destruí! Con delicadeza,  la tome entre mis garras,  llevándomela sin vida,  a la tierra de…

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Respuestas

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  1. Wow, me has atrapado en tu historia. Mujer aguerrida, de carácter fuerte e indomable. Una historia de lucha a capa u espada, con tragedias, pero también con victorias. Solo hay algo que me ha dejado inquieto. ¿Ese es el final o ha faltado algo?
    Por lo demás, felicitaciones Janeth. Tus escritos atraen, atrapan y algo importante es, que tienen ti esencia. Dios te continúe bendiciendo.

  2. Aún ambientada en un entorno de ficción, me has capturado hasta el final para saber quién era el que explica el relato.
    Muy bien conseguida!!