Perdiendo un poco más que tiempo (pérdida)

Si hubo un antes en el que sentí la pérdida no lo recuerdo, el contador comenzó a correr ese 5 de abril de 2019 cuando en una inhóspita madrugada, recibí el llamado de mi madre desde Buenos Aires, diciendome que mi padre no aguantó más y había fallecido.

Desde entonces no hice más que perder, ya sea esperanzas, seguridad, vínculos, trabajos, ilusiones, alegría, en fin, vida. Todo me resultó arrebatado de las manos, como si hubiera sido un robo a mano armada y junto con eso, el ladrón se hubiera llevado mi existencia.

No voy a decir que me tomó por sorpresa, en cierto modo, estaba sufriendo su muerte desde años antes con su enfermedad. Pero esa llamada fue el empujón al vacio desde un acantilado, vaya a saber de cuántos metros de altura. Imaginarlo no era ni parecido a la dura realidad.

De algún modo supe que sería un camino de ida, sin retroceso. Desde entonces vengo perdiendo un poco más que tiempo (que para nada es algo irrelevante).

Hoy en día, casi pasado dos años, puedo decir que si bien sigo perdiendo alguna que otra cosa, a la vez, voy recuperando algunas del pasado. Recuperé las ilusiones, esperanzas que llegan cada tanto a acariciar la vida, vínculos nuevos. Todo ésto es mi nueva yo. La antigua, no va a volver; Murió junto con mi padre ese 5 de abril.

No puedo decir que haya sido en vano, aprendí tanto. El ser humano es así, está constantemente aprendiendo, por mas que le lleve unas cuantas caídas. Lo que nunca vuelve es el tiempo que perdemos estando decepcionados por cosas que siempre, de alguna forma u otra, regresan a nosotros.

Ahora sólo me quedo con la pérdida de carga que llevaba dentro, escribiendo éstas palabras con toda liviandad.

#RetoSemanalLegendsFounders

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