Por cómo eres

La moda actual era ligar por redes sociales y Lex no iba a ser menos. Era un medio en el que se sentía cómodo debido a su verdadera forma. Aunque podía controlar su transformación, en ese tipo de situaciones se ponía nervioso y acababa por adoptar su apariencia de tonalidad verdosa.

Los meses pasaron y había conocido a un chico por Instagram con el que hablaba a diario y del que se estaba enamorando. Él siempre le decía de quedar, pero Lex fue dándole largas hasta que sintió que, si no lo hacía, le perdería.

El día que se vieron por primera vez, Lex tuvo que hacer un gran esfuerzo por no perder su forma humana. No distaba demasiado de la realidad, solo cambió el color de su piel y adaptó un poco su rostro para no asustarle. Ambos comenzaron a charlar y se fue relajando. Los dos, que desde el primer momento se gustaron físicamente, descubrieron que había algo más que una simple atracción. El interior de cada uno también les atrapó y decidieron continuar viéndose. En todas estas ocasiones todo fue genial, Lex no tuvo problemas y cada vez se sentía más seguro de sí mismo. Era algo por lo que siempre le estaría agradecido.

El tiempo continuó su curso y dejaron de verse tan a menudo, ya que el chico estaba fuera de viaje por trabajo. Lex estaba todo el día mandándole mensajes para saber qué hacía en cada momento. El joven hacía lo que podía por escribirle, pero las diferencias horarias comenzaron a alterar a Lex, que llamó hasta que le cogió el teléfono.

—¿Ha pasado algo Lex? —la voz sonaba ronca, cansada.

—Solo quería hablar contigo un rato.

—Ya, ¿sabes? Aquí son las tres de la madrugada —bostezó con fuerza—. Te llamo mañana cuando llegue.

Colgó el teléfono sin dejarle a Lex opción alguna de responder.

A la mañana siguiente esperó su llamada sin despegarse del móvil, viendo las nuevas fotos que había colgado en Instagram. No existió tal momento, por lo que comenzó a mandarle mensajes. Él se presentó en el piso de Lex para pedirle explicaciones. Si bien su relación estaba ahí, para Lex no parecía ser suficiente. Necesitaba estar con él, ya que apenas se veían.

—Tienes que entender que no podemos estar todo el día juntos —comenzó a explicarle, sentándose a su lado—. Cada uno tenemos nuestros trabajos, por eso quería…

—No lo digas, por favor —Lex se puso en pie.

—¿Cómo…?

Le interrumpió de nuevo, sin dejarle explicarse. Adoptó su verdadera apariencia.

—Este soy yo realmente —la cara del joven era un cuadro—. Necesitaba que me vieras así, al menos una vez, para ver tu reacción antes de dejarlo.

—No entiendo que me ocultaras cómo eres en realidad. Escúchame, yo…

El joven se marchó a petición de Lex, quien se quedó viendo las fotos del que fue su novio y pensando que sería lo que venía a decirle. Entonces le llegó un mensaje que le hizo sonreír.

Imagen: Imatcio Art en Artstation

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