Prefiero ser yo mismo

Para él no era nada fácil entablar nuevas amistades y mucho menos si eran de su mismo sexo. Se ponía nervioso. No sabía que decir para no meter la pata y que acabaran criticándole.

Siempre había vivido con miedo. Miedo a expresarse con libertad, a mostrarse como a él realmente le gustaba ser; miedo a recibir una paliza; miedo a que le miraran mal, a que se burlaran de él o que le señalaran como un bicho raro, alguien con una enfermedad.

Siempre había vivido con miedo, hasta ese día.

Sus padres no supieron acerca de su sexualidad hasta que entraron en su habitación y le encontraron maquillándose. Fue el día en que le echaron de casa, en que nadie más que una de sus amigas le ayudó a no pasar las frías noches de invierno en la calle.

Su vida se había descarrilado por completo. Se vio obligado a dejar la universidad para tratar de mantenerse con un empleo, que él consideraba, de mierda. Sí, en general, todo era una mierda, pero se sentía más feliz de lo que nunca había estado. Y, ¿sabes qué? Con eso le valía. Cada día que pasaba, agradecía que sus padres le pillaran maquillándose. Se había quitado un peso enorme de encima.

Con el paso del tiempo, se permitió ser él mismo. Ya no tenía miedo del que dirán, inculcado por las arcaicas mentalidades de generaciones anteriores. Además, conoció a un chico por tinder que le ayudó a ganar confianza en sí mismo y del que se acabó enamorando.

Su vida volvió a dar un vuelco. Algunos meses después, se fue a vivir con su novio. Gracias a él, volvió a meterse en la universidad y buscó un trabajo de unas pocas horas con el que compaginarlo.

Uno de los días que volvía tarde de sus clases, vio a un chico tirado en plena calle, en la acera. Estaba rodeado de un charco de sangre. Escuchó decir, a uno de los policías que estaba acordonando la zona, que la ambulancia no llegaría a tiempo. Su novio estaba allí. Le contó que unos hombres se habían encarado con él y que su amigo salió en su defensa. Este fue agredido por uno de ellos, que le apuñaló repetidamente. Ambos se dieron a la fuga.

¿Por qué tenemos que ocultar lo que sentimos, para ser tratados como iguales? ¿Por qué tenemos que poner buena cara cuando alguien hace un comentario homófobo? ¿Por qué discriminan a los que tienen el valor para expresar sus sentimientos?

Solo pudieron llegar a una triste conclusión: aún quedaba demasiado camino por recorrer. Mucho tiempo antes de que todo el mundo comprendiera que todos somos personas, indiferentemente de nuestro género, que solo quieren vivir y amar.

Imagen: Ruben Gosali Lie en Artstation

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Bei
Bei
1 month ago

Todos somos personas, sin importar tu condición sexual. Nos queda mucho camino por recorrer pero siempre defenderé ese derecho.

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