PRINCESA MÍA

¡Mami! faltan solo cuatro días para cumplir mi gran deseo, decía Mónica emocionada, mientras acomodaba en su sintió sus gafas; su madre sentada frente a una vieja máquina de coser, arrastraba hacia ella gran cantidad de tul blanco, adquirido con mucho sacrificio; al igual que necesario para el gran día, aquel donde su princesa haría su sueño realidad.

Su madre la observaba sin disimular el orgullo que se desbordaba de lo más profundo de su alma, al punto de aflorar algunas lágrimas; sus pensamientos la trasladaron al pasado, justo al instante que llegó la alegría, hasta lo que había sido entonces; su solitaria existencia, coincidió con aproximadamente seis o siete mujeres todas en trabajo de parto, a medida que pasaban las horas; cada una traía una nueva vida al mundo, en medio del dolor sonrió ella también.

Ya en sus camas comentaban felices, le extraño que fueron entregando los bebés a cada madre a ella la dejaron al final, de lejos veía murmurar las enfermeras, mientras la señalaban; comenzó a preocuparse llamó una enfermera, pero antes de que ella hablará le dijo señora el doctor ya viene hablar con usted.
No tardo en acercarse el médico, trayendo en sus brazos a la criatura, dijo; ¡señora! su bebita, decía entrecortado; a la vez que descubría el rostro de la pequeña, expresó {nació con síndrome de Down, es una alteración genética que se produce por}… la mujer sonrió al recordar su reacción pues abruptamente interrumpió al galeno.
¡No siga por favor! sólo quiero que me conteste ¿esta sana mi niña? Si claro! Yo… interrumpiendo con firmeza de nuevo ella le dijo, por favor déjenos solas.

La vio tan hermosa, agradeció a Dios el privilegio de considerarla apta para la misión tan maravillosa, la de criar un bebé especial; sus corazones quedaron prendados desde el instante mágico que la amamanto; Volvió a la realidad.
Los días pasaron veloces, será mañana; suspiraba Mónica 15 años mientras miraba ya terminado el vestido.
Por fin llegó la gran noche, y la madre decía calma princesa déjame terminar los detalles; sin embargo Mónica saltaba de alegría, se veía radiante; así salieron de casa sin saber que pronto sus vidas cambiarían.
Pararon un momento, en una estación de servicio; para no quedarse sin combustible de regreso, empero ni allí pudo evitar que Mónica bajará del vehículo dando vueltas en un imaginable baile plena de felicidad sin darse cuenta que era observada con mucho interés.

Hace ya 3 años de aquella noche hoy día mi hermosa y tierna niña gracias a aquella persona que la observaba; quien resultó ser un diseñador de renombre, el cuál fue conquistado por Mónica al ver su gracia y espontaneidad.
Ella no solo logró su sueño de princesa sino también llegó a ser una excelente profesional, modelo de pasarela.
Su madre le preguntó ¿Eres feliz, mi princesa?
Y ella muy segura de si misma le contesto ¡muy feliz! Demostré que “El límite sólo existe en nuestra mente” la abrazo y beso tiernamente…

Recommend0 recommendationsPublished in CONCURSOS

Artículos relacionados

Respuestas

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *