Reflejos

Una vez hubo una estrella que brillaba tanto que deslumbraba a todo aquel que la observaba. No eran pocos los que la admiraban, queriendo brillar de la misma forma o tan solo disfrutar de su esplendor.

La estrella se supo tan hermosa, que todos los demás astros le parecieron insignificantes en comparación, por lo que prefirió concentrarse en su propio reflejo.

Todas las noches, que eran su momento cumbre, las pasaba admirando su imagen. Hasta que un día, ocurrió algo extraño: cuando miró al estanque, allí no había nada. Aquel resplandor que había deslumbrado a todos, ella incluida, nunca había sido suyo, sino de alguien más… Desgraciadamente, ambos vivían en mundos diferentes. Así que la presumida estrella oscura tuvo que conformarse con brillar de noche y añorar de día…  

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Respuestas

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      1. Muy bonita lección de vida el ego es un enemigo silencioso que nos destruye y solo lo notamos cuando ya es muy tarde. Jamás debemos perder nuestro brillo interior. Intenso y verdadero. Maestro

  1. Nadie brilla por si solo, se necesita de los demás. “Ante la oscuridad toneladas de luz, somos la suma de las personas que nos hacen brillar”. Todas las personas que nos rodean tienen algo que enseñarnos, todo lo que queremos ser y lo que no queremos. Es un espectáculo mirar al cielo y ver a una estrella brillar, pero cuando el cielo está despejado y vemos todo él plagado de millares de esas estrellas, es alucinante. Si tú brillas, yo brillo amigo.

  2. Delicioso cuento con gran moraleja. La humildad abre puertas, la prepotencia las cierra, como dice una cita muy sabia.
    Relatado con gran belleza, ¡este estilo también se te da fenomenal, Dani!