Renacer

Había llegado el día y Shalma seguía teniendo dudas de que fuese una buena idea, incluso había estado hablando con su madre, pero ésta acabó por animarla.
Ya en el taxi camino del estudio fotográfico, el pánico se iba apoderando de ella por segundos y se sorprendia de ello. Ella había sido siempre una mujer muy segura de sí misma, pero todo había cambiado hacia poco más de un año tras el accidente que truncó su carrera. Después de la operación luchó para seguir adelante y lo consiguió, era una guerrera como siempre le recordaba su madre.
Hacía unos seis meses llegó a su vida un especialista protésico, tras estudiar su caso le propuso la posibilidad de una prótesis de última generación y recuperar de aquel miembro amputado. A Shalma le llevó su tiempo decidirse porque las secuelas emocionales aún eran recientes y si aquello no salía bien sería un duro golpe para su autoestima.
La adaptación y recuperación fue un éxito, incluso el especialista que llevaba el extenuante seguimiento estaba sorprendido. Shalma se sentía cada vez menos extraña con esa parte nueva de su anatomía, con más ganas de vivir y hacer cosas de nuevo, pero con recelo.
Siete días atrás recibió la llamada de Margot, su agente y amiga, porque había conseguido un trabajo; una sesión de fotos para la nueva colección de un diseñador transgresor y polémico quien había puesto la condición de que fuese ella y nadie más la elegida.
La primera reacción fue decir que no, pero prefirió pensarlo antes de dar una respuesta. Fueron horas de conversación con su madre por sus dudas, hasta que ésta le dijo “Shalma, sino aceptas ese trabajo no serás capaz de seguir adelante”.
Así fue como se encontraba ante el espejo mientras la maquilladora y el peluquero hacían verdaderas virguerías. Cuando abrió los ojos se sorprendió al ver su imagen, más guapa incluso que en el último desfile.
Apareció Stefano con sus aspavientos dando ordenes con autoridad a todos menos a ella. Margot siempre le dijo que él tenia predilección por ella y en ese momento tuvo que aceptar mentalmente que era cierto. La mimó durante toda la sesión, la piropeó como él solo sabía hacer mientras tomaba fotos sin parar.
La sesión se estaba alargando, pero Shalma llevaba tanto tiempo sin trabajar que reconoció que echaba de menos ese estrés. Por fin Stefano dio por finalizada la sesión “Darling puedes ponerte cómoda y vemos que tal han quedado”, pero declinó la oferta estaba demasiado cansada.
Pasó una semana cuando Margot la llamó “Shalma, las fotos han sido un éxito. ¡La redes están que arden! Tus fotos son trending topic. Además tengo una oferta que no puedes rechazar, desfilar nuevamente en la semana de la moda de New York”.
Emocionada rompió a llorar por todo lo que había pasado y dejado atrás, volvía a estar viva demostrando que era una modelo a pesar de las adversidades. Miró su brazo ortopédico dándole las gracias por devolverle la vida.

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