SEGUNDA OPORTUNIDAD

Un vómito de agua salada salió compulsivamente de su boca, le costaba respirar. Una luz cegadora le impedía reconocer aquel hombre negro tan varonil que tenía delante. El joven la puso de costado, con la cara ligeramente hacia abajo. Retiraba con suavidad los restos de arena de su boca y nariz, asegurándose de dejar las vías respiratorias libres. Alba tenía un enorme dolor de cabeza, todo le daba vueltas. El sol era abrasador, a lo lejos escuchaba una voz masculina. Volvió a desmayarse.

No sabía cuánto tiempo había estado inconsciente. De repente empezó a recordarlo todo. Estaba pasando un fin de semana con su novio en Grecia, en un último intento por salvar su relación. Cuando se despertó aquella mañana encontró junto a la almohada una nota con una dirección y un breve mensaje:

“Nos vemos aquí en una hora, te quiero”

– ¿Te encuentras mejor? Soy Andreus, el piloto de la avioneta en la que volábamos, hemos tenido un accidente, pero he conseguido controlar la caída en picado, para que el impacto contra el agua fuera el mínimo; por eso hemos conseguido salvar la vida. No te preocupes, estas mareada y tienes una pequeña herida en la cabeza,te recuperarás- explicaba un fornido hombre con el torso descubierto y dejando ver unos marcados abdominales. Había conseguido que la herida del muslo dejara de sangrar improvisando un torniquete con una rama y un trozo de su camiseta.

– ¿Cómo? ¿Dónde estamos? ¿Un accidente? – Alba balbuceaba aturdida, totalmente desorientada, tenía delante un adonis de ébano. Se incorporó ligeramente, descubrió que estaba desnuda, su cuerpo apenas estaba cubierto por unas cuantas hojas. Se cubrió sus senos con las manos visiblemente avergonzada. Él se anticipó a su zozobra.

– Lo siento, no podía dejarte con la ropa mojada, no puedo permitir que cojas una pulmonía. Toma, ya puedes ponerte tu bikini, ya se ha secado. Estaremos a unos kilómetros de nuestro destino, es una zona muy turística, en un par de días seguro que pasa una embarcación de recreo y nos rescata- anunció el joven en tono tranquilizador.

– ¿Estás seguro que nos van a encontrar tan pronto? ¿Y cómo vamos a sobrevivir en esta isla desierta? ¡Sin agua, sin comida¡¡Seguro que hay animales peligrosos ¡- hablaba precipitadamente, hiperventilando.

– Tranquila Alba, ¿te llamas así verdad?, he conseguido recuperar botellas de agua, algunas cuerdas y lo más importante mi navaja multiusos, saldremos de esta- le dijo el joven mostrando seguridad en sus afirmaciones.

En unas horas él había construido un refugio alejado de la orilla por si subía la marea. Ella resultó ser de poca ayuda, gritaba continuamente: una vez fue una serpiente, otra un cangrejo escalando por su pierna, en otra ocasión un enjambre de abejas persiguiéndola por toda la isla. En una incursión por la isla su bikini se enganchó en una rama, dejándola de nuevo desnuda ante su atractivo compañero. Él se limitaba a socorrerla y gastarle alguna broma. A pesar de la dureza de lo que estaba viviendo, siempre la hacía reír. La noche los sorprendió, ambos estaban entumecidos de frío. Se tumbaron abrazados, bajo un manto de hojas, junto a la hoguera que Andreus había conseguido hacer. Él apenas durmió, Alba en cambio cayó rendida a los pocos minutos.

Escribieron con piedras SOS en la arena, por si algún avión sobrevolaba la zona. De día inspeccionaban la isla intentando buscar alimentos, sin quitar la vista del horizonte por si oteaban alguna embarcación.

Bastaron unos días para que aquellos desconocidos intimaran. Se contaron sus vidas, sus miedos y fracasos. Por las noches, aunque se abrazaban para darse calor, ambos estaban empezando a sentir el roce de su piel. Bajo la luz de la luna le susurraba al oído que todo iba a salir bien, que confiara en él; le contaba sus aventuras y devaneos de los últimos años, desde que su novia lo abandonó para irse con su mejor amigo. Alba sin apenas darse cuenta acabó confesándole a Andreus que ya no estaba enamorada de Fran, que ningún lugar paradisiaco iba a conseguir revivir lo que murió hace años.

– ¿Sabes una cosa Alba? Todo pasa por algo, me alegro de que la avioneta se estrellara, he podido conocerte, eres increíble, aunque me mates a sustos- sonrió y se fundieron en un apasionado beso. Detrás de los labios el resto de la piel. Hicieron el amor hasta el amanecer, envolviendo sus cuerpos con la húmeda arena.

– ¿Señorita Alba Gutiérrez? ¿Se encuentra bien? Soy Andreus, su novio me ha contratado para que la lleve a su destino, saldremos enseguida.

Alba sintió un escalofrió por todo su cuerpo, hacía mucho tiempo que no tenía flashes del futuro, acababa de ver lo que iba a suceder si se subía a esa avioneta. Todo su cuerpo se paralizó.

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Respuestas

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  1. Siempre me sorprendes amiga!!! Y me arrancas una sonrisa…De eso se trata ,de emocionar sea como fuere. Y tú siempre lo consigues.Un beso

  2. Buen relato con todos los ingredientes, aventura, humor , amor y un final que no esperas. Yo creo que su flash de futuro se cumple.jajaja

  3. Tiene todos los ingredientes: una buena dosis de comedia y romance. Un amor inesperado, justo en un momento de vacío existencial de la protagonista en relación de pareja. Conocer a alguien cuando menos lo espera, en un entorno y situación extrema con un desenlace sorpresa, dejando a lector volar su imaginación. Un final brutal amiga.

  4. Que bueno Puri!! Yo también quiero tener ese don y ese adonis.
    Una historia estupenda como todo lo que leo de tuyo. Eres una artista a la hora de mezclar el humor y el erotismo. Me encanta!!