SI TÚ ME DEJAS

Arrastro por el sendero de mi existir esa emoción no vivida, ese deseo incumplido.

Si supieras que mirarme en tus ojos ilumina todo mi ser. Si tan solo imaginarás que una sonrisa tuya me abre un horizonte lleno de emociones nuevas para crearlas a tu lado.

Mi respiración se entrecorta y una sonrisa boba aparece en mi cara cuando te diriges a mí. Deseo que ese momento se alargue hasta el infinito y me digo que esta vez me atreveré. Tiemblo pensando que el acelerado golpeteo de mi corazón desbocado puede llegar a tu oídos y desvelar la pasión que despiertas en mi.

Maldita timidez y absurdo temor al rechazo que me impiden dirigirte una sencilla pero insinuante palabra que desvele uno de mis pensamientos hacia ti.

Te observo de soslayo para llenarme de tu esencia y poder subsistir hasta la próxima vez que pueda ver tu esbelta figura pasar frente a mi.

Tu magnetismo me rodea y absorbe irremediablemente y ya no sé qué conversación inventar que me lleve a tu lado para percibir tu aroma, para ser en ese instante el centro de tu atención. Irradias simpatía y tengo celos de las sonrisas que regalas, de los roces de tu mano en otras mejillas.

No me abraces, no me beses para felicitarme. Es una dulce tortura que me destroza por dentro porque conozco que tu intención es una hermosa amistad.

Solo soy un observador de tu vida y veo como eliges un camino en el que yo no soy tu acompañante. Se rompe en mil pedazos mi quimera y recojo las velas de mi barco pues ya sé que no navegará en tus aguas.

Tristemente y en silencio acepto que el destino nos separa. En realidad solo quiero que seas feliz y en la distancia lo deseo aunque, con amargo pesar, no sea a mi lado.

Con el inexorable pasar del tiempo, el viento me trae tristes noticias de ti. Estás abatida y mi corazón se encoge como una flor marchita sintiendo el dolor que transmites. Quiero acariciar tu soledad y levantarte del suelo.

Si tú me dejas yo puedo tragarme toda tu amargura y tristeza.

Puedo dibujarte un amanecer con tonos rosados y mis besos cubriendo tus labios.

Puedo abrazar tus penas y ahogarlas con mi pasión desmedida.

Si tú me dejas puedo darte alas y voluntad para trazar un nuevo camino.

Puedo arrancar toda esa pena y desilusión para llenar el vacío que quede con todo el amor que a mí me sobra. Viviré por ti, daré mi alma solo por ti.

Si tú me dejas lucharé contra todos tus fantasmas, solo si tú me dejas.

Y si a ti se te escapara un abrazo, ¡ay mi amor!, me enlazaría a ti y en un baile sinfín te llevaría flotando por la vereda de la esperanza y la ilusión para por fin dejar de ser tu amigo.

Mientras tanto sueño en mi quimera, sonriendo cuando escucho tu voz en la distancia y deseando que algún día pueda volver a tenerte frente a mí y quién sabe lo que pueda ocurrir. Mientras tanto amor, seguiré soñando.

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Respuestas

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  1. Paula, qué bien describes los sentimientos, las emociones, las sensaciones del cuerpo. Me siento identificada cuando hablas del miedo de que el ser amado escuche nuestro corazón alocado… ¡Muy bonito, lleno de poesía y nostalgia!

    1. ¡Muchas gracias Amaya! ¡Cuánto me alegro que hayas conectado!
      Es la vida misma y quién no lo ha sentido alguna vez…

  2. Que bonito Paula, esa montaña rusa de sentimientos, esas descripciones delicadas y sutiles, que dan lugar a una escena dinámica en la que cualquiera de nosotros podemos sentirnos aludimos. Me ha gustado mucho.

    1. Preciosa, gracias por tus palabras. El amor y el desamor nos afectan con la misma intensidad, pero con diferentes emociones. Me alegra que te haya tocado el mensaje del relato.