SOY…

Soy la más bajita de la clase. Algunos niños y niñas se meten conmigo por eso.
Me siento triste, me gustaría tener más amigos. Yo no les he hecho nada y no quieren serlo.
Mi alegría empieza a irse. Me siento insegura. Hablo menos y estoy mucho más seria.
Maite ha dejado de ser mi amiga y no sé por qué. No le he hecho nada malo. Me ha dicho que soy una estirada. ¿Estirada yo? Sigo siendo su amiga y la escucho en todo…
Laura también me empieza a evitar… cada vez es peor, se ríen de mí casi todos, y los que no, me ignoran.
No sé cómo evitar que pase esto… me siento mejor cuando estoy sola pero no me gusta estar sola siempre. Siento que me tratan mal. Lo quiero evitar marchándome pero aún es peor.
Estoy enferma. Al menos en casa me dejan en paz.
Ha pasado una semana y vuelvo a estar en la escuela. Hoy no me quería levantar, me sentía fatal… pero mamá me ha dicho que ya no tengo fiebre y el médico que ya puedo volver a la escuela. No quieren que me retrase en los estudios.

Hoy ha empezado una niña nueva en la escuela. Estamos en la clase de gimnasia. Se llama Gabriela. Es un poco torpe pero no me importa y la ayudo. Nuestros compañeros de clase se ríen de nosotras y nos dejan solas. Me dice que son tontos. Nos hacemos amigas. Parece que no le importa que se rían de ella. A mi me parece injusto. Ella me dice que lo es pero que no sirve de nada preocuparse, que cada cual es como es.
–Yo soy patosa en gimnasia pero buena en lenguaje y música. Y a ti, ¿qué se te da bien?
–A mi me encanta bailar y cantar.
Casi es final de curso. Estamos en clase de música. La maestra nos manda hacer un trabajo final de dos en dos y nos deja escoger pareja. Gabriela y yo decidimos hacer el trabajo juntas.
–Nuria, ¿Qué te parece si escribo una poesía, hacemos juntas la melodía, yo la toco al piano y tú la cantas y la bailas?
–¡Fantástico!
Se lo decimos a la profesora al final de la clase y le encanta. Nos dice que si lo hacemos bien la podremos tocar en el festival de final de curso.

Yo estoy aterrada por la reacción que pueden tener nuestros compañeros el día de la actuación. Gabriela me dice que seguro que nos saldrá bien.
Confío en ella y sale perfecta. Al menos, desde ese festival, nuestros compañeros nos dejan en paz.

Nos escuchábamos la una a la otra, nos teníamos en cuenta y nos lo pasábamos muy bien juntas.
Me ayudó a tener el coraje y la fuerza para aceptarme e ignorar los juicios de los demás.
Siempre fue mi amiga del alma. Me enseñó a confiar en mí misma para conseguir realizar mi sueño de ser bailarina a pesar de mi estatura.

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  1. Que buena enseñanza el mayor valor en una amistad es que los buenos recuerdos permanezcan entrelazados por siempre como una sana complicidad. Estupenda me gusta