SU MAR AZUL

Abro lo ojos lentamente, como si me pesaran, todo es de un blanco impoluto a mi alrededor. ¿Dónde estoy?, tengo muchísimo sueño y la cabeza me va a estallar. Dirijo una mirada escrutadora a mi alrededor, levanto la mano y me doy cuenta de que tengo un gotero puesto, intento incorporarme, pero me mareo. ¿Qué ha pasado?, ¿por qué estoy en un Hospital? Se acerca una enfermera y un médico. No puedo escuchar lo que dicen, el doctor tiene un semblante muy serio. Ella me gusta, me transmite paz. Sus rostros se difuminan, sus voces se pierden.

Cuando vuelvo a recuperar la conciencia un haz de luz apunta a mi retina. Todo es muy extraño, me siento mal. No sé qué me está pasando. Ni si quiera tengo fuerzas para hablar.

−La respuesta ocular es buena, no parece que tenga una lesión neurológica importante, de todas formas, mañana le haremos un TAC, ha estado poco tiempo inconsciente y eso es muy buena señal, seguimos con la medicación como la tenemos pautada- le indica el doctor a la joven que trastea  mi gotero, asintiendo con la cabeza.

−Bienvenido al mundo forastero, ¿te encuentras mejor? Tienes a tu familia muy preocupada, han acampado todos en la sala de espera- me dice la enfermera con aquellos ojos azules que me taladran.

−Tengo mucha sed, puedes darme un poco de agua por favor- consigo decir con esfuerzo, como si estuviera aprendiendo a hablar, arrastrando las palabras- ¿Qué me ha ocurrido?

−Has tenido un accidente, tu coche se salió de la carretera, llevas un día inconsciente, pero saldrás de esta, ¿a quién quieres ver primero? Solo pueden entrar de uno en uno, órdenes del jefe, ¿tú mujer o tu madre? – me sigue sonriendo, de repente se me hace un nudo en la garganta, lo único real que hay ahora mismo en mi cabeza es esa sonrisa y todo el océano en aquellos ojos. ¿Mi mujer?, ¿estoy casado? .Soy incapaz de recordar el rostro de mi madre, mi corazón late acelerado, ni siquiera sé quién soy, el pecho me oprime, me cuesta respirar. ¡Maldita sea!, de nuevo la oscuridad.

Noto que me tienen agarrado de la mano, su cabeza reposa sobre el lateral de mi cama. Me besa, sus ojos se inundan de lágrimas, no cesa de decirme lo mucho que me quiere y lo mal que lo ha pasado, que cuando recibió esa llamada su mundo se rompió en mil pedazos. Y yo…no siento su pena, o no la siento como mía, se supone que es mi madre, pero para mí es solo una extraña. Este calvario se va repitiendo con todos los supuestos miembros de mi familia: mi padre, mi hermano, mi mejor amigo, van desfilando por esta habitación hospitalaria, siento como si estuviera enjaulado. Desconocidos; rostros que siento tan ajenos, no recuerdo nada, sus muestras de afecto y sus palabras de cariño son puñales que se clavan en mi aturdida mente, no quiero verlos. Solo consigo llamar a la enfermera, a gritos, fuera de mí, ella es mi refugio de ojos azules.

−Lo que usted tiene es una conmoción cerebral a causa del golpe que sufrió en la cabeza, no hay lesiones neurológicas, pero sí padece una amnesia transitoria; no se preocupe recuperará la memoria en cualquier momento- me explica el doctor, mientras que aquella mujer que me sujeta las manos, me dice entre sollozos:» ¡Gracias a Dios, te pondrás bien mi amor, tu madre no se separará de ti ni un instante, te quiero tanto»

Le retiro la mirada, ojalá no hubiese despertado, al menos dormido no sufría. Solo quiero que todos se vayan. Mi ángel me pone algo en el gotero, ese bello rostro de nuevo.

−Ha sido un día duro, con esto te sentirás mejor, descansa, cualquier cosa que necesites no tienes más que pulsar este botón, ¿vale? – y se aleja, tiene el pelo rubio pulcramente recogido en una coleta; se gira, me sonríe. Noto que se me cierran los ojos…. ella me trae el mar.

No sé cuánto tiempo estuve dormido, lo que me pusieran en ese gotero funcionó, me sentía mucho mejor. De repente la vi entrar, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo; altiva, enfundada en un ajustado traje gris y unos tacones. Se quitó sus gafas y se acercó a mí con el gesto compungido. Empiezo a recordarlo todo: habíamos tenido una fuerte discusión, una de tantas, llovía mucho, apenas tenía visibilidad, el coche hizo aquaplaning más de una vez. Me llegó un mensaje, aquellas fotos, besándose con otro, me sentí doblemente traicionado, mi mujer y mi mejor amigo…

− ¿Sabes una cosa mi amor? aquel accidente fue lo mejor que me ha pasado en la vida, si no me hubiese perdido estos ojos azules…Se fundieron en un apasionado beso.

−Te quiero forastero.

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Respuestas

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  1. Puri es increíble pero es una historia que ha ocurrido en m familia. Esta muy chula. Todo pasa por algo. Enhorabuena compañera.

  2. ohhhh, dulce final! Me ha gustado mucho tu historia, Puri. Ha estado interesante hasta el fin. ¡¡¡¡Preciosa !!!