Tina

― ¡¿Cómo?! ¡¿Después de todo lo que ha hecho por ti aún quieres suicidarte?! ¡Desagradecido!

Acababa de llegar a casa después de una mañana agotadora y lo único que quería era disfrutar de la paz de mi hogar, pero parecía que mi hermana pequeña tenía otros planes. Con un suspiro, subí las escaleras hasta nuestro dormitorio.

― ¿Tina?―pregunté desde la puerta.

Vi cómo mi hermana cerraba Antes de ti de golpe y lo tiraba de mala gana a mi cama, rebotando en el colchón y cayendo al suelo. Lo recogí rápidamente, olvidando mi cansancio.

― ¡Ese libro es una basura, no sé cómo puede gustarte algo así!―me recriminó, con lágrimas de rabia en los ojos.

―Ya te dije que no era ningún cuento de hadas y que todavía eras muy joven para entenderlo―respondí.

― ¿Entender qué? ¿Que han sido los mejores meses de su vida al lado de esa chica, que ella lo ama, que su madre le ha rogado varias veces que no se suicide, que con el dinero que tiene puede reconstruirse el cuerpo cuando quiera y volver a su antigua vida? Lo que entiendo es que ha elegido el camino fácil y no se ha atrevido a vivir. Es solo un cobarde y ha hecho sufrir a todo el que lo rodea con su egoísmo…

Las lágrimas le impidieron seguir hablando, mientras dirigía su mirada llena de odio hacia sus piernas de metal. Por eso no quería que leyera ese libro, porque lo que contiene es algo muy doloroso para ella y, de algún modo, refleja nuestra propia experiencia:

A Tina le encantaba esquiar y aprendió desde muy pequeña. Parecía que los esquís formaban parte de su cuerpo, algo que controlaba a voluntad. Ganó varias competiciones y en el futuro llegaría a ser esquiadora en los Juegos Olímpicos, eso era lo que se había propuesto. Sin embargo, la montaña donde esquiaba un día antes de su última competición tenía otra idea para ella: había previsión de tormenta, pero Tina salió igualmente a entrenar, prometiéndonos que volvería antes de la amenaza. La dejamos ir, confiados de que no le pasaría nada. Qué equivocados estábamos. Poco tiempo después de su partida, se empezaron a escuchar truenos y la nieve comenzó a caer con furia. Era la peor tormenta que había presenciado en mi vida; los rayos casi rozaban el suelo, no se veía nada por la nieve, los truenos eran ensordecedores… Y Tina no volvía. Afortunadamente, la tormenta se calmó poco tiempo después, pero no había ni rastro de mi hermana, así que la buscamos junto con el equipo de salvamento.

La encontramos bajo un montículo de nieve.

Pero sus piernas eran tan solo un amasijo de huesos.

Solo tenía 10 años.

Los próximos meses fueron un infierno: mi hermana entró en depresión, lo cual hacía las cosas más difíciles para todos, mis padres se pelearon porque no sabían qué hacer, yo estaba desesperada por encontrar trabajo… Nuestros padres se divorciaron cuando Tina intentó suicidarse.

Yo cuidé de ella.

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Respuestas

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  1. Superar situaciones tan duras debe ser muy difícil. La ayuda de los que te rodean es fundamental. Me encanta como está relatado.

    1. Sí, la verdad es que no hay que dejar a las personas solas en estas situaciones, y más cuando eres tan pequeña y te cuesta entender lo que ha pasado, que tu mundo se ha venido abajo. Me alegra que te haga gustado  

  2. Qué importante es el apoyo de los demás cuando somos incapaces de salir del agujero nosotros mismos! Y más en un accidente tan dramático como el que cuentas…