Un lugar olvidado

− ¿Mamá, qué estrella es esa tan grande y brillante? –

− Es la Luna cariño. Y no es una estrella, sino un satélite. –

Aquella pregunta inocente, fue el inicio de mi obsesión por el astro opaco que me daba las buenas noches cada día desde un punto que parecía cercano y que sin embargo se encontraba a casi cuatrocientos mil kilómetros de distancia en ocasiones… Totalmente fuera de mi alcance.

Pasé mi niñez observándola desde el tejado de la casa de mis padres con un telescopio que compré yo misma tras varios años de trabajos esporádicos en los jardines de los vecinos, retirando nieve de los porches e incluso haciendo de niñera ocasional.

En el instituto, mientras la mayoría de las chicas se preocupaban por ser populares o entrar en el equipo de animadoras, yo dedicaba todo mi tiempo al estudio de la física. Algo que también ocurrió durante mi vida universitaria… Probablemente sea la única chica en el mundo que nunca pisó una fiesta durante su vida en el campus.

Me doctoré con éxito y fui reclutada por la NASA al entrar a una de sus convocatorias justo después de terminar mis estudios. Pero aun una vez dentro de la Agencia Espacial más importante del planeta, mi obsesión por la Luna no disminuyó, y seguí centrada en mi objetivo; poner mis propios pies en aquel distante punto brillante…

Logré pasar una oposición de la organización a los veintiocho años y ser destinada a una misión lunar a los treinta y dos. Y en todo ese tiempo, había sido feliz, cumplido mis objetivos y vivido al máximo.

Cuando puse un pie en la árida tierra del satélite por primera vez, tuve la seguridad de que había nacido para ese momento…

Es curioso que recuerde todo esto ahora, cuando el proyecto por el que tanto he trabajado se desmorona ante mis ojos y el poco oxigeno que me queda empieza a terminarse, impidiendo que sea capaz de volver la vista atrás, hacia un lugar olvidado, por el que nunca me preocupé y en el que, no obstante, se encuentra todo lo que debería haber sido importante para mí…

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Respuestas

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  1. Estupendo relato Daniel. He volado por tus líneas a lo largo de la vida de la protagonista. Una demostración de que el querer es poder, pero a veces la obsesión por conseguir algo nos hace olvidar el resto de cosas que también son importantes (Cómo comprobar el oxígeno).
    Muy buen mensaje. Eres un maestro!!