VOLVER A EMPEZAR

VOLVER A EMPEZAR

Mira el reloj por cuarta vez en cinco minutos. Se coloca sus gafas Vogue en la cabeza, a modo de felpa. Sus ondas surferas se le están cayendo, como su ánimo. La expresión de su cara es un poema como dirían por estos lares. El tren va con retraso, como todo en esta parte del mundo-piensa disgustadísima.

-¿Perdone no tenía que haber salido el tren hace media hora?-le dice al operario, bajándose de nuevo  sus gafas de marca, que ocultaban una mirada altiva.

-Lo siento señorita, ha habido una avería, saldremos en cinco minutos, sentimos mucho el retraso- le contesta el hombre afablemente.

-¡Pues me parece intolerable, pienso hacer una reclamación ahora mismo¡¡This is incredible!- farfulla alejándose airadamente, mientras arrastra con dificultad su pesada y carísima maleta “Roncato”. Su tacón de aguja se engancha en un agujero y se le rompe.Shit ¡¡Lo que le faltaba! Se aleja maldiciendo en inglés, que para eso habla cuatro idiomas.

El revisor del tren no puede evitar que se le escape una risita burlona, mientras observa cómo se aleja balanceando su cuerpo por el desnivel provocado por la rotura de sus tacones. “Que malafollá tiene la niña”, piensa para sus adentros el hombre, deseando que acabe su jornada laboral.” Dos como esa y tengo hecha  la mañana”- se repite para sí mismo.

 Aquella llamada a su iPhone 11 Pro le jodió la mañana. Bueno, la mañana y la vida. Tener que abandonar su Máster en Ingeniería  Bioquímica en Canadá porque los negocios de sus padres no iban bien. ¡Vamos hombre, no me jodaís¡ pero eso no era lo peor, habían tenido que vender el ático en la calle Preciados de Madrid. Volvían al pueblo de su abuela. ¡Odiaba el pueblo de su abuela! ¡Allí nada más que hay toros¡ y calor, mucho calor¡.I shit on everything¡

(Ella es muy fina y se caga en todo en inglés).

Por fin entra en el vagón, su maleta no cabe en el espacio asignado, tiene que dejarla en el pasillo del tren, eso aumenta su malhumor, o su mala leche como decimos por aquí. Tenía que coger la más grande que tenía, era la única forma que le cupieran todos sus” Manolo Blahnik”y sus vestido de “Siyu”.Intenta subir su bolso de mano. No puede levantarlo ¡por favor que solo está lleno de sus cremas: de día, de noche, hidratantes, exfoliante! Las gafas Vogue se le caen al suelo. Se ha enganchado su bolso de “Balenciaga” en el apoyabrazos del asiento del tren. ¡I want to die!

 (Morirte no guapa pero yo te daba un guantazo que te iba a quitar toda la tontería que tienes encima). (Perdón,soy la narradora y no debo de intervenir, pero es que me está poniendo de muy mal humor esta niñata).

¡La vihen¡¡Qué llevas aquí mi alma¡ ¡Esto pesa como sus mulas!- le dice un sonriente joven de pelo ensortijado y amplia sonrisa, ayudándole a subir uno de los bolsos en la parte superior del vagón

-¿Perdone? ¡gracias por su ayuda! Pero creo que lo que llevo en el bolso no es asunto suyo- dice escuetamente, sentándose con remilgos en el asiento. Como si estuviera infectado

-¡Tranquila que solo te estaba ayudando! ¿Tú eres una mijita seca no? ¡No te enfades mujer¡ ¡Y sonríe ,que tienes unos ojos negros que quitan el sentio¡-le dice el joven guiñándole con salero.

 (Eso él, porque yo le dejo que suba sola la dichosa bolsa de mano, así se rompan sus uñas acrílicas). (Con lo mono que es el muchacho, con esos ojos negros y esa sonrisa).

¿Unos qué? ¿Qué me has dicho? Me parece que te estás tomando demasiadas confianzas. Yo no te he pedido ayuda, así que por favor te agradecerías que no me molestaras más, gracias- le contesta con desdén sacando su libro del bolso

-Molecular biology of de gene ¿Qué estás leyendo chiquilla? ¡Madre mía, tú tienes que ser una harta de lista¡ ¡Libros en el inglés¡ My name is Manolo, and you?- le dice jocosamente, acercándole la mano. Ignorando la irascibilidad de la joven.

(Mírala, ni sin inmuta la jodia, que saboria es. Con lo chachilón que es  Manolo). (Me  están  entrando unas ganas de tirarla por la ventana. Cosa que puedo hacer porque soy la narradora y andaluza, por si no se nota. Pero bueno me voy a esperar)

Me llamo…. ( duda unos segundos, esa es otras de las cosas que no les va a perdonar a sus padres) Macarena: “Como cante la canción le doy con el libro en la cabeza”- piensa cabreadísima.

(Pues la va a cantar, ya te lo adelanto yo…)

¡Coño, como la canción¡ “Dale a tu cuerpo alegría Macarena, que tu cuerpo es pa….- entona Manolo acompañándose de las palmas

-¡Basta ya joder, deja de cantar la puta canción de una puta vez¡- grita perdiendo toda la compostura y arrastrando las miradas de otros viajeros

-¡Si, Macarena joder¡ ¡ Tú no tienes otra cosa mejor que hacer¡ ¡Manuel o Manolo o como coño te llames!. Mira, no llevo un buen día, así que por favor haz como si no existiera. ¡D`accordo¡- le grita ahora en italiano

-¡D’accordo, d’accordo! que eso lo he pillao a la primera, ya no te molesto más- le responde compungido, sacando su móvil y dispuesto a wasear con su colega.

Después del arranque de ira, Macarena se relaja un poco, e intenta concentrarse en su libro de bioquímica. En ingles, claro. De vez en cuando lo mira de soslayo. “Calladito está hasta mono. Joder no me había dado cuenta, pero está hasta bueno. Le quitas esa camiseta y le pones una de  Pepe Jeans,  le cambias esos vaqueros cutres  por unos de salsa y…. ¡Dios tiene abdominales!”- piensa distraída olvidándose de la composición molecular del genoma.

 (No es que mi Macarena sea mala, es que es muy pija y está muy malcriada). (Prometo no intervenir más).

Se levanta y se cuelga su “Balenciaga” al hombro. En ese momento Manolo se pone también de pie, sigue mirando distraído su móvil. Ya le ha quedado muy claro que con esa morenaza no tiene nada que hacer. Ella también saca su iPhone y los dos se quedan atascados en la estrecha puerta del tren. Se miran. Apenas unos centímetros los separan. Manolo respira el dulce perfume que emana de Macarena, “Carolina Herrera, 212 VIP Rosé”. Ella  se queda atrapada en sus ojos negros, aspirando también  el perfume de su piel. No es Loewe, pero huele muy bien-piensa.

-Pase usted Macare…., perdón señorita- ironizó Manolo echándole un vistazo al trasero de la chica, cuando esta se adelantó, esbozando algo similar a una sonrisa.

 Había recuperado su habitual contoneo de caderas, sustituyendo sus accidentados tacones por unas cuñas más llevaderas. Aquellos ajustados pantalones de salsa resaltaban su escultural cuerpo.

Ambos iban a la cafetería del tren. Él se pidió una coca cola, no podía dejar de mirarla, casi se atraganta cuando la escucha pedirle al camarero, “un caramel macchiato”, con ese acento tan refinado.

 (¡Qué por cierto bien que le salía la vena callejera para decir improperios!, es que mi Macarena es todo apariencia).

Señorita no tengo ni idea de lo que me está pidiendo y le juro que llevo en este tren más años de los que quiero recordar- le contestó el camarero de edad aproximada a la jubilación, con una mezcla de resignación y cansancio.

-Café, leche, espuma de leche, caramelo líquido y vainilla. ¡déjelo, da igual, póngame un cortado por favor¡ ¿sabe lo qué es eso no?- refunfuñó Macarena visiblemente contrariada, no solo por la ignorancia del camarero, sino por la presencia de aquel chico que muy a su pesar no le era indiferente.

-¿Qué?- le espetó a Manolo, que aunque no podía controlar su risa, optó por no responderle, no quería enfadar más a esa guapa morenaza.

Continuaron el trayecto sin más desencuentros. Ella aparentaba indiferencia divagando con su móvil o pasando las páginas de su libro, ya sin leerlo. Sus miradas de vez en cuando se cruzaban, Manolo la acompañaba siempre de una sonrisa. Ella la esquivaba sin mucho acierto.

“Próxima parada Málaga. Next stop Málaga”.

 

La megafonía del tren anunciaba que por fin habían llegado a su destino. Los dos se levantaron al unísono.

-Bueno preciosa, te ayudo con el bolso, yo también me bajo aquí, ha sido un placer viajar contigo, espero que no volvamos a ver, nunca se sabe…- le guiña un ojo y se prepara para salir del tren, sin dejar de mirarla y sonreírle.

-Un placer es mucho decir y eso de que no volvamos a ver, sinceramente espero que no, no soportaría que me cantaras otra vez- le sonríe- de todas formas gracias por ayudarme con mi equipaje y siento haberte gritado, pero tío te has pasado mucho- le dijo suavizando  el tono de su voz. “Está realmente bueno”-piensa atusándose su cabello, colocándose sus gafas y saliendo a duras penas con su pesadísimo equipaje.

 

(Y aquí acaba la historia de Macarena. Bueno no, aún queda un poco más…)

 

Durante todo el trayecto en coche hasta el pueblo de su abuela, no pudo borrar la sonrisita de su cara, pensaba en su guapo compañero de viaje. Ahora se arrepiente de haber sido tan borde.  Sus padres le  contaron todas las dificultades económicas por las que estaban pasando y lo mucho que sentían no poder continuar pagándole el master en el extranjero. Se sintió muy avergonzada, había sido una completa egoísta. Ya era hora de que le devolviera a sus padres una mínima parte de lo que ellos habían hecho por ella durante tantos años. Estaba sobradamente preparada, encontraría trabajo.

 

Se dio una ducha y se envolvió en la toalla de baño, mientras que se desenredaba su larga melena azabache. El olor a suavizante le hizo recordar los veranos en la plaza. Quizás esto de volver a casa no estaba tan mal.

Abrió su bolso de mano para echarse una de sus cremas faciales. De repente observó que de uno de los bolsillos laterales se asomaba la punta de un papel en blanco.

“Estoy seguro que no eres tan malaje como me has hecho creer hoy. Te perdono si te tomas unas cañas conmigo. Esos ojos negros me han vuelto loco”

Manolo”

 64587349

 

Se acercó la nota a los labios, una sonrisa iluminaba su rostro. 

«Definitivamente esto de volver a casa no estaba mal. Nada mal»- pensó la joven.

 

(Ahora sí, me alegro de no haberla tirado por la ventana, es broma ehh, que no soy tan agresiva. Si es que mi Macarena es buena chica. Espero que lo llame para esas cervezas.) (¡Qué leches puedo hace lo que yo quiera!). (Pero eso sería otra historia.).

 

 

 

 

 

 

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Respuestas

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  1. Ya sabes que contigo me parto, pues, con tus historias también, jajaja. Es buenísima, Puri. Me quedé con ganas de que se enrollara con el Manolo ese…jajaja.

  2. Me encanta como escribes Puri, que arte tienes!!!
    Esa implicación de la narradora le un toque gracioso añadido. Divino
    Menuda historia hay entre la Macarena y el Manolo. Segunda parte ya!!